BRUSELAS, 11 de mayo, (MOMENTO INFORMATIVO / CÍRCULO DIGITAL).- La recuperación económica de la Unión Europea (UE) se afianzará en el próximo bienio y llegará a todos sus países, impulsada por las políticas monetarias, la confianza de las empresas y de los consumidores, así como la mejora del comercio mundial, afirmó hoy la Comisión Europea (CE).

En sus previsiones económicas de primavera, el Ejecutivo europeo revisó al alza sus expectativas de crecimiento tanto para la zona del euro como para el conjunto de la UE.

En los 19 países que comparten la moneda común el producto interno bruto (PIB) crecerá 1.7 por ciento en 2017 y 1.8 por ciento en 2018, en ambos casos una décima más que lo previsto el pasado trimestre.

Para el conjunto de la UE se estima que el crecimiento del PIB se mantendrá estable en 1.9 por ciento en ambos años, también una décima mejor que lo pronosticado en invierno.

El desempleo seguirá a la baja y se situará este año en 9.4 por ciento en la zona del euro y ocho por ciento en los Veintiocho. En 2018 se prevé que llegará 8.9 y 7.7 por ciento, respectivamente.

Para la unión monetaria, se tratará del nivel más bajo de desocupación desde comienzos de 2009, mientras que para la UE será el mejor resultado desde finales de 2008.

La mejora se debe al aumento de la demanda nacional, las reformas estructurales y otras políticas públicas de determinados países que fomentan una sólida creación de empleo.

«Es una muy buena señal que comience a remitir la gran incertidumbre que ha marcado los últimos doce meses», dijo el comisario europeo de Asuntos Económicos y Financieros, Pierre Moscovici, en rueda de prensa.

Bruselas precisó que la recuperación del empleo y la inversión en la zona del euro “sigue siendo asimétrica”, con los mejores resultados observados en países que han llevado a cabo reformas estructurales ‘más ambiciosas’.

Ejemplo de ello es España, para la que Bruselas vaticina un crecimiento mayor que el promedio europeo en los próximos dos años: de 2.8 por ciento en 2017 y 2.4 por ciento en 2008.

La previsión es, respectivamente, cinco y tres décimas mejor que lo calculado en febrero y supera igualmente las expectativas para las otras principales economías europeas.

Alemania deberá crecer 1.6 por ciento este año, Francia 1.4 por ciento e Italia 0.9 por ciento.

Atajar las causas de esta divergencia será “el principal reto” de la UE “en los próximos meses y años”, afirmó Moscovici.

«Para restablecer el equilibrio, es preciso que ejecutemos en toda Europa reformas decisivas que vayan desde la liberalización de nuestros mercados de bienes y servicios hasta la modernización del mercado de trabajo y los sistemas de protección social, indicó Valdis Dombrovskis, vicepresidente de la CE responsable del Euro y el Diálogo Social.

«En una época de cambios tecnológicos y demográficos, nuestras economías también se ven obligadas a evolucionar para poder ofrecer más oportunidades y un mejor nivel de vida a la población», añadió.

Bruselas también pronostica la mejora en las cuentas públicas gracias a la reducción del pago de intereses y la moderación salarial del sector público.

El déficit de la zona del euro deberá disminuir una décima al año, hasta 1.4 por ciento del PIN en 2017 y 1.3 por ciento en 2018, mientras que en el conjunto de la UE bajará en el mismo ritmo hasta 1.6 por ciento del PIB en 2017 y 1.5 por ciento en 2018.

La deuda de la unión monetaria caerá un punto porcentual este año, hasta el 90.3 por ciento del PIB, y alcanzará 89 por ciento en 2018.

En los Veintiocho ese coeficiente pasará del 85.1 por ciento del PIB en 2016 al 84.8 por ciento en 2017 y al 83.6 por ciento en 2018.