CIUDAD DE MÉXICO, 23 de mayo, (DOBLE TINTA / CÍRCULO DIGITAL).- Al clausurar la doceava y última jornada de los Diálogos Constitucionales, efectuados en el marco del CLXX aniversario del Acta Constitutiva y de Reformas de 1847, la vicepresidenta de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, Sharon Cuenca Ayala (PVEM), resaltó la importancia de este documento que ha servido de base para nuestra Carta Magna e instituciones vigentes, tales como el juicio de amparo, el sufragio universal y los derechos del hombre.

 

La legisladora coincidió con la advertencia de ponentes en cuanto al riesgo que implica para el país la constante violación de nuestra Constitución, por lo que demandó que si amamos a México, debemos respetarla y hacer que se respete.

 

Al referirse a los Diálogos Constitucionales, indicó que estos han sido una rica experiencia a lo largo de 12 meses y 12 mesas. “Todas ellas muy interesantes y con diversos temas. Uno de sus propósitos fue el de impulsar la cultura constitucional”.

 

Se trata de un esfuerzo, dijo, que quedará como testimonio y patrimonio a las crónicas del Poder Legislativo, el cual ha vivido el pasado, justifica el presente y prospectará el futuro de nuestro país.

 

El diputado César Camacho, afirmó que a propósito de la efeméride no se quiso dar solo datos o abundar en referencias, sino comentar y desentrañar los porqués. “Poner en contexto lo que ocurrió hace 100 años e intentar llevarlo a tiempo presente. Tomar los retos de las decisiones de entonces que hoy mismo siguen siendo desafíos y oportunidades”, explicó.

 

Coincidió con la diputada Cuenca Ayala en el sentido de que a pesar de las 703 reformas aplicadas a nuestra Constitución desde el Acta de 1847, es importante guardarle un profundo respeto y no solo culto o veneración, “debemos cumplirla y hacerla que se cumpla”.

 

El también coordinador del grupo parlamentario del PRI, rescató una expresión política del jurista y constituyente Mariano Otero, “quien insistió en lograr un acuerdo en lo fundamental para la unidad nacional”.

 

Es decir, hoy México es un país plural y diverso, con visiones distintas sobre los retos de nuestra nación y las distintas formas de acometerlos, “solo que el reto es ponernos de acuerdo en lo fundamental, y lo fundamental es la patria, la nación mexicana”.

 

Destacó que justamente, como una manifestación constitucional que parte de una convicción política, en los últimos años se llevaron a cabo 13 reformas estructurales, 9 de ellas constitucionales, que tienen como común denominador el equilibrio en el ejercicio del poder.

 

“La creación de nuevos organismos constitucionales autónomos, el desprendimiento de facultades, presidenciales que algunos interpretaron como debilitamiento de la figura presidencial, fue con una visión democrática moderna y esas reformas tienen que ver con el ejercicio horizontal del poder, no vertical del mismo, porque uno de los signos de estos tiempos es la redistribución del poder”, refirió.

 

Ahora lo que sigue, dijo, es que ese poder sea distribuido de forma eficaz. “Que se convierta en oportunidades, en instancias en plataforma de bienestar social para los mexicanos”.

 

María Leoba Castañeda Rivas, catedrática de la Facultad de Derecho de la UNAM, destacó que el Acta Constitutiva y de Reformas de 1847, es un verdadero proyecto constitucional que ha servido de base a nuestra Carta Magna e instituciones vigentes.

 

“Tal vez valga la pena voltear la mirada hacia nuestro pasado para reflexionar y actualizar lo que tenemos el día de hoy y pensar en cómo podríamos proyectar una Constitución adecuada, clara, precisa, sencilla, que la conozca el ciudadano para que la pueda hacer suya y la pueda hacer valer”.

 

Con el doble de palabras que las que tenía el primer documento, con las más de 700 reformas, “nos guste o no, es nuestra Constitución, no debemos permitir que se siga violentando”, concluyó.

 

José Gamas Torruco, director de la Fundación Escuela Nacional de Jurisprudencia, destacó que el Acta Constitutiva y de Reformas de 1847, ha sido una verdadera Constitución.

 

Destacó las aportaciones fundamentales que esta Acta ha hecho en nuestra actual Constitución, adaptándola paulatinamente a los inevitables cambios sociales que ha tenido México.

 

“La esencia de las instituciones se van generando desde 1824, pero la aportación de 1847 es enorme, en primer término, tenemos el juicio de amparo, el sufragio universal, el control de régimen de competencias, aparece el Distrito Federal, sus derechos, así como los derechos del hombre.

 

José Barragán Barragán, investigador de carrera de la Universidad de Guadalajara, abordó el tema de los derechos humanos en el Acta Constitutiva y de Reformas de 1847. Consideró que actualmente, el Poder Judicial no ha sabido interpretarlos y la prueba es la reforma de 2011, “es un tema que el constitucionalista Mariano Otero lo resuelve de manera muy sencilla desde 1947”.

 

Los derechos humanos, de acuerdo con la doctrina Otero, dijo, nacen con el hombre, con el ser humano; son anteriores a toda ley, lo que es muy importante. Pareciera que hoy en día, debido a la fuerza del positivismo, no son derechos humanos los inherentes al hombre desde que nace, sino aquellos que figuran y están enumerados en la Constitución.

 

Jorge Fernández Ruiz, del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, se refirió primero a la Constitución de 1824, la cual fue suscrita por los representantes de los estados y territorios de entonces y en el que se circunscribieron Coahuila y Texas, que formaban un solo estado, pero firmaron esa Constitución federal.

 

La generación del desastre, agregó el jurista, sufrió en carne propia la mutilación del suelo patrio, la pérdida de más de la mitad del territorio nacional, producto de la guerra con Estados Unidos. “La causa se remonta al expansionismo yanqui fundado en la mentira del destino manifiesto que nutre la doctrina Monroe, cimentado en la falacia América para los americanos, que en rigor debiera decir: América para los estadounidenses”.

 

El 5 de abril de 1847, concluyó, se emitió el dictamen del Acta Constitutiva y de Reformas, en la que se proponía restablecer la vigencia de la Constitución de 1824.