Isabel Allende presenta Más allá del invierno, una historia muy actual de personajes unidos por el desarraigo. La realidad de la emigración, la identidad de la América de hoy y la esperanza en el amor y en las segundas oportunidades son los grandes temas sobre los que transita su nueva novela.
“En medio del invierno aprendí por fin que hay en mí un verano invencible.”
Albert Camus.
Evelyn Ortega una joven y frágil guatemalteca, que ha llegado de manera ilegal a los Estados Unidos, sufre un pequeño accidente al chocar el coche que conduce contra el de Richard Bowmuster, un profesor universitario torturado por su trágico pasado. Richard decide acoger en su casa a la joven, paralizada, presa del pánico, y le pide ayuda a su vecina, inquilina y colega de universidad, Lucía Maraz, una chilena madura, vital y optimista.
Lo que en apariencia es un hecho fortuito e intrascendente desembocará en una aventura que no olvidarán jamás cuando descubran que en el maletero del coche de Evelyn se halla el cadáver de una mujer. A partir de ese momento, los tres personajes se verán unidos en un hilarante, rocambolesco y tormentoso viaje a través del estado de Nueva York para deshacerse del cadáver.
El viaje será más largo de lo previsto y juntos tendrán que sobreponerse a las adversidades, tanto las externas —los temporales de nieve no cesan, deshacerse de un cadáver no es tan fácil como parece— como las más íntimas, que conforman su identidad, su biografía y sus anhelos. Durante el trayecto, sin que el mal tiempo y las tormentas de frío y nieve den tregua, compartirán los hitos de sus vidas —las sombras de su pasado— y se ayudarán mutuamente a enfrentarse, con humor pero también con amor, a su propia realidad.
Por un lado, conoceremos la historia de Lucía, quien, a pesar de su edad y sus desengaños, no ha perdido la esperanza de alimentarse de las fantasías propias de la juventud y de sobrevivir al duro invierno de su vida: la ausencia de su padre, la desaparición de su hermano durante la dictadura militar, un desengaño amoroso, la cruel enfermedad o al eterno exilio. Por otro lado, el relato de Evelyn nos acercará a la miseria de su país, a la violenta y dramática realidad de la emigración ilegal, que le hizo llegar de manera clandestina a Estados Unidos. Y finalmente, nos adentraremos en la vida de Richard, un profesor de universidad de apariencia taciturna, gentil y discretamente generoso, que vive de manera rutinaria y apática una existencia tormentosa hasta que la presencia de Lucía altera por completo sus expectativas.
Sus vidas se verán irrevocablemente entrelazadas en la aventura más difícil de todo ser humano: enfrentarse al largo invierno y abrazar con fuerza el —irresistible— verano invencible que siempre nos ofrece la vida.
ISABEL ALLENDE, la escritora viva más leída del mundo en lengua española, ha vendido más de 65 millones de ejemplares y su obra ha sido traducida a más de 35 idiomas. En 2014 fue condecorada por el presidente Obama con la Medalla de la Libertad.

Nació en 1942, en Perú, donde su padre era diplomático chileno. Vivió en Chile entre 1945 y 1975, y ha residido durante largas temporadas en otros lugares, en Venezuela hasta 1988 y, a partir de entonces, en California. Inició su carrera literaria en el periodismo, en Chile y en Venezuela. En 1982 su primera novela, La casa de los espíritus, se convirtió en uno de los títulos míticos de la literatura latinoamericana. A ella le siguieron otros muchos, todos los cuales han sido éxitos internacionales. En 2010 fue galardonada en Chile con el Premio Nacional de Literatura y en 2012, en Dinamarca, con el Premio Hans Christian Andersen por su trilogía «Memorias del Águila y del Jaguar».

21 libros • traducidos a 35 idiomas • más de 67 millones de libros vendidos • 14 doctorados internacionales • 50 premios en más de 16 países • 2 producciones cinematográficas internacionales • adaptaciones de sus obras (cine, teatro, ópera, ballet, radio y musicales) • Creadora de la Fundación Isabel Allende para ayudar a mujeres y niñas en Chile e internacionalmente.

La autora ha dicho:

“La cita de Camus es muy significativa en mi vida en estos momentos. Cuando empecé a escribir la novela estaba sola, separada de mi marido y a una edad en que los afanes románticos resultan ridículos. Coincidió con la muerte de un par de amigos muy queridos y la de mi perra Olivia, un cambio de casa, la vejez de mis padres, la lejanía de mis nietos y el hecho de tener más de setenta años. Sentí que había comenzado para mí el invierno de la vida, pero no alcancé a sufrir pánico porque, como siempre, la escritura me salvó. Siempre he tenido dentro un ‘verano invencible’, que en algunas circunstancias trágicas, como el golpe militar de Chile que me forzó al exilio, o la muerte de mi hija Paula, se ha visto nublado, pero siempre vuelve a brillar. He aprendido a confiar en ese verano personal”.

“En Estados Unidos y en Europa el tema de la inmigración y los refugiados se considera un problema político más que una crisis humanitaria. Se han perdido de vista las razones por las cuales este fenómeno existe. Nadie deja su familia, su hogar, su país, su lengua y sus costumbres por gusto, lo hace por escapar de guerra, crimen y miseria. Es fácil para quienes no han vivido esa trágica experiencia convertir a los refugiados en chivos expiatorios y rechazarlos. Al presentar el caso de mi personaje Evelyn Ortega espero que algunos lectores miren con simpatía a quienes, como ella, buscan refugio desesperadamente”.

“Reconozco que hay algo de mi propio carácter en Lucía Maraz. Yo también soy optimista, apasionada y me sobra energía”.

“En el fondo, siempre he creído en la posibilidad del amor a cualquiera edad. Ya había explorado ese tema en El Amante Japonés, donde los protagonistas enamorados tienen ochenta años. En Más Allá del Invierno la pareja está en los sesenta. Como a veces la escritura es profética, poco antes de terminar el libro resulta que encontré amor romántico y apasionado, como el que describí en la novela. A los 74 años puedo amar con el entusiasmo de la adolescencia, pero enriquecido por una inmensa gratitud, porque a esta edad se empieza a perder casi todo en la vida, —salud, capacidades, amigos, trabajo, etc.— y por lo mismo aprecio mucho el regalo inesperado de otro amor. Espero que este sea el último y que me alcance hasta el final sin perder nada de su soleado verano. Voy a cuidarlo como un tesoro”.

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