CIUDAD DE MÉXICO, 20 de junio, (DE VAGOS / CÍRCULO DIGITAL).- En el centenario de su nacimiento, el pintor jalisciense Manuel González Serrano (1917-1960) será recordado con una mesa de reflexión este jueves 22 de junio a las 19:00 en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes.

 

Participarán Luis Rius Caso, director de los museos Mural Diego Rivera y Casa Estudio Diego Rivera y Frida Kahlo; María Elena González, sobrina del artista, y el periodista Javier Aranda Luna. Serán moderados por Magdalena Zavala, coordinadora nacional de Artes Visuales del Instituto Nacional de Bellas Artes. 

 

Rius Caso afirmó que Manuel González Serrano es un pintor que ha ganado más espacio en la memoria histórica, en el mercado del arte y en el gusto en general de la gente, gracias a que se le ha revalorado con exposiciones y publicaciones.

 

Después de aquel primer rescate que hizo Teresa del Conde en el Museo de Arte Moderno, donde se exhibió su obra al lado de la de otros artistas; de la labor de coleccionistas de primer orden y posteriores exposiciones, una de ellas en el Museo Mural Diego Rivera, se ha trabajado en una memoria que va quedando y que enriquece tanto al artista como el arte mexicano en general, comentó. 

 

El director de los recintos dedicados a Diego Rivera señaló que hay varios notables artistas que quedaron fuera de la mirada de la crítica de arte, ejercida desde el Instituto de Investigaciones Estéticas, o por críticos como Raquel Tibol o Luis Cardoza y Aragón, tal fue el caso de González Serrano, a quien de pronto dejaron de lado y es poco lo que se conocía de su obra.

 

Al pertenecer a una familia de la aristocracia criolla de Guadalajara y tener muchos amigos, posiblemente pudo vivir del arte. Además de que era un pintor compulsivo que generó mucha obra, por lo que llama la atención que durante décadas pasó desapercibido.

 

En él, se cumple la leyenda del artista de herencia romántica con algún tipo de afección, daño mental o físico, alteración que le sirve para crear un arte muy original.

 

Sus perturbaciones se vuelven un elemento protagonista de su obra, al igual que ciertas afecciones de tipo personal, no necesariamente patológicas. Todas las representaciones que él tiene son de terrenos yermos, secos; hasta el agua cuando la pinta es reseca. Algo muy especial en su obra es el “agua muerta”.

 

Su poética es plasmar el paisaje reseco, así como cables de luz y de telégrafo, que en otros artistas son señales de progreso, pero en él son indicios de una regresión espiritual en la historia.

Fue un pintor que abrevó en el surrealismo y la pintura metafísica italiana, especialmente en Giorgio de Chirico. Si a Manuel González Serrano lo hubieran incluido en las exposiciones internacionales de México que iban a Europa, hubiera llamado mucho la atención porque tiene un surrealismo muy particular.

 

Luis Rius Caso mencionó que en la mesa abordará la contra vanguardia del arte mexicano que es donde sitúa a González Serrano, corriente que se da tanto en la literatura como en la pintura, en la cual los artistas cuestionan la idea de nación y la idea de progreso.  

 

Se refugian en una nostalgia del origen y en una espiritualidad o poética religiosa que los aparta de los discursos vanguardistas de la mexicanidad como el que sostuvieron Diego Rivera, Pablo O’Higgins, Alfredo Zalce o tantos otros.

 

Quienes están en la contra vanguardia siguen con una línea tradicionalista, fundamentalmente rural, y toman al campo como el verdadero México, en el caso de la literatura el más claro ejemplo es Juan Rulfo o Ramón López Velarde.

 

Es una mirada casi provinciana a contracorriente de la vanguardia mexicana y eso lo hace muy original, finalizó Rius Caso.

 

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