CIUDAD DE MÉXICO, 22 de junio, (VIBRACIONES CAPITAL/CÍRCULO DIGITAL).— Por la utilidad pública y alto valor ecosistémico que representan los bosques de San Lorenzo Acopilco, de El Ocotal y El Cedral, estos deben ser conservados como un área natural protegida, independientemente de quien o quienes sean los propietarios, señaló la diputada Ana Juana Ángeles Valencia.

La diputada de Morena exigió a las autoridades de la Secretaría del Medio Ambiente (SEDEMA), exhibir la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA), con base en el artículo 48 de la Ley Ambiental del Distrito Federal, ante la tala intempestiva de cientos de árboles en El Ocotal para permitir obras del Tren Interurbano México-Toluca que se realizó en días pasados en virtud que es un área natural protegida.

Precisó que ya basta que los habitantes de la delegación de Cuajimalpa sean sometidos a fuertes presiones de urbanización anárquica, donde ha imperado la degradación y pérdida ambiental para este territorio donde los responsables del ecocidio hoy se erigen como paladines del medio ambiente.

Exigió al gobierno Federal frenar la depredación de los bosques de la demarcación que trae consigo la construcción del Tren Interurbano México-Toluca (TIMT), que en nada beneficiará a los habitantes de la zona y mucho menos a los más pobres y que sin embargo perjudica los servicios ambientales que ofrecen las coníferas.

Indicó que existe una estimación de que la tasa de deforestación anual es de 600 hectáreas y que la tasa de ocupación urbana ha crecido a un ritmo de más de 400 hectáreas por año, aspectos que vulneran los servicios ecológicos que prestan las zonas boscosas.

Demandó al Jefe Delegacional de Cuajimalpa, Miguel Ángel Salazar, aclarar el derribo de más de 2 mil 600 árboles del Cerro de las Cruces el año pasado con motivo de las obras de inducción del TIMT, mismas que él impulsó entre los habitantes (con engaños y dádivas) bajo el argumento que beneficiaria la movilidad de la región y traería grandes beneficios urbanos a las comunidades.

Destacó que también deben explicar por qué razón cambiaron las especificaciones de la reforestación autorizada con especímenes similares a los talados para reparar el daño ecológico, (misma que no se ha acreditado públicamente) por la adquisición de 20 mil nochebuenas, las que tampoco fueron entregadas y por tanto el daño sigue sin ser reparado de manera legal.

Argumentó que el interés oculto de la delegación es adjudicarse más de 400 millones de pesos por concepto de mitigación de daños generados por las obras del TIMT, que otorgará la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), para destinarlos a obras urbanas con utilidad electoral.

La diputada de Morena sostuvo que el jefe delegacional tiene la obligación de explicar de qué partida presupuestal destinó 14 millones de pesos para la construcción de una red de agua potable que proviene del Sistema Cutzamala, sin licitación alguna, para modificar el suministro de agua pura de los veneros por agua potabilizada a los dueños de los 15 manantiales aún con rebosamientos naturales.

Aseguró que ella impulsa y apoya la conservación de los bosques de Cuajimalpa como los de San Lorenzo Acopilco, El Cedral y el Ocotal para el bienestar de todos los habitantes de la Ciudad de México y no a un grupo de depredadores insaciables. Recordó que el 60 por ciento del suelo de Cuajimalpa es de conservación y que representa una gran reserva ecológica para la Ciudad de México.

Subrayó que la importancia de la zona boscosa reside en ser generador de oxígeno y regulador del clima, zona de regeneración de mantos acuíferos, por contar con una de las precipitaciones más altas de la CDMX, y un sistema de barrancas y cañadas importantes en la recarga por las elevaciones topográficas, así como constituir una reserva natural para la preservación de la flora y la fauna endógenas.

Afirmó que el suelo de conservación no solamente provee de servicios y bienes ambientales, masas boscosas y productos agropecuarios a la ciudad, es también, aseguró, un lugar donde se asientan las comunidades originarias con sus tradiciones culturales, prácticas productivas y relaciones sociales, como manifestación de interrelación con la tierra a través de su cosmogonía.

Enfatizó que Cuajimalpa, ha resentido en forma particular la problemática del desarrollo urbano anárquico al ser víctima de la voracidad de grandes y poderosas empresas inmobiliarias que ven a la demarcación como un paraíso para iniciar sus megaproyectos, sobre todo, al contar con las facilidades que les han dado desde el gobierno Federal, de la CDMX y de la propia delegación, con la complicidad de algunos diputados locales.

Consideró que es tiempo de frenar la invasión autorizada de grandes fraccionamientos desde los más lujosos y exclusivos de la ciudad, imponentes y modernos rascacielos, corporativos hasta los centros comerciales más sofisticados.

Los bosques de El Cedral y El Ocotal, por su gran valor ecológico, al estar densamente poblados por vegetación de coníferas, deben permanecer así en beneficio de todos los habitantes de la megalópolis y no de un grupo privilegiado, sostuvo.