Opinión

*Juan Martínez Veloz

Aunque nos el debate político, hemos sido promotores y defensores de los acuerdos políticos (la concertación) desde nuestros años de estudiante. Lucha e integración son dos fases necesarias en la política de acuerdo con Mauricie Duverger en su libro clásico Sociología de la Política (un clásico, recomendado).

Cuando se realizó el Pacto por México, casi después de que el presidente de la república Enrique Peña Nieto inicio su mandato, simpatizamos con la idea general de un pacto político (aunque la idea no es nueva, se realizaron pactos durante los mandatos de los ex presidentes Carlos Salinas 1988-1994 y Ernesto Zedillo 1994-2000.

Si bien estuvimos a favor del Pacto por México, señalamos que existían puntos finos que ameritaban pulirse o complementar y las ponemos sobre la mesa y que sea el apreciable lector y la clase política quien valore la situación. LO ANTERIOR ES RELEVANTE RUMBO AL 2018 PUESTO QUE CUALQUIER PROPUESTA DE PARTIDOS TENDRÁ QUE HACER NECESARIAMENTE UNA VALORACIÓN (DIAGNOSTICO) DE LO REALIZADO.

  1. 1. Parece que la idea gramatical del “Pacto” fue excesiva sino se incluían en la modificación a decisiones políticas fundamentales de la Constitución que son las que definen la estructura y competencias del Estado mexicano (federalismo o centralismo; Poder Ejecutivo, Congreso, Poder Judicial).

La Constitución que nos rige aprobada en 1917 y reformada posteriormente es en sí misma un pacto social de los mexicanos. En la historia independiente de México a partir de 1810 pareciera que los mexicanos hemos sido más proclives a los planes políticos, proclamas y manifiestos contra (o para obtener) el poder, que a los “pactos” desde el poder mismo.

Hay algunos muy famosos; el Plan de Iguala de 1821, el Plan de Ayutla de 1854, el Plan de San Luis Potosí de 1910, el Plan de Guadalupe de 1913 por tan solo mencionar algunos. El Pacto de Torreón de Villa y Obregón de julio de 1914, pero hay muchos más. Existen colecciones editadas muy buenas sobre esos documentos.

  1. Creemos que acuerdos de los partidos (pactos) deben verse como una “AGENDA DE SUGERENCIAS” (consensada) y no como “camisa de fuerza” a los poderes constituidos (Poder Ejecutivo, Congreso, Poder Constituyente Permanente, Poderes de los Estados) quienes son realmente los representantes de la nación y electos en forma directa por la sociedad. Los partidos políticos son entidades de interés público pero no son órganos de Estado.
  2. 3. Existe infinidad de documentos (investigaciones) elaborados anteriormente que ameritarían también ser revisados por el Poder Legislativo y valorarlos en una virtual reforma constitucional o bien la expedición de una nueva Constitución. Hay algunos muy valiosos como el de Ignacio Burgoa “Renovación de la Constitución de 1917”, Porrúa, México, 1994, entre otros (existen muchos más).Los diputados y partidos deben estudiar esos documentos y citarlos cuando sea prudente.

En algunos casos las leyes o reformas solo son la expresión de estudios o propuestas previamente realizadas pero que no se les da valor en el texto de la ley (exposición de motivos). Hay que dar los créditos respectivos.

  1. Por otro lado, cada acuerdo político (de los compromisos del Pacto por México) debería ser complementado con estudios serios sobre los temas que versan para entender la viabilidad y necesidad de las propuestas y explicados a la ciudadanía en un lenguaje accesible. Algo así como una Agenda Política, para quien intente profundizar en los temas, escrita por los autores de las propuestas y comentada por especialistas.
  2. LA CIUDADANÍA TAMBIÉN DEBE TENER UN CIERTO GRADO DE PARTICIPACIÓN EN ESOS PACTOS. SERÍA RAZONABLE EN LOS CONTENIDOS QUE LO AMERITEN QUE SE HICIERAN FOROS TEMÁTICOS Y EN CASO NECESARIO ALGUNA CONSULTA POPULAR SOBRE ESOS TEMAS.

 

juanmartinez_veloz@yahoo.com