CIUDAD DE MÉXICO,. 28 de julio, (JUAN R. HERNÁNDEZ/CÌRCULO DIGITAL).–En México, en 2015 se estimaba que 62 mil 700 personas padecían cirrosis hepática ocasionada por el virus de la hepatitis C y en 2014 se registraron al menos 935 casos de cáncer producto de este mismo virus. La mayoría de las personas que padecen hepatitis B y C crónica desconoce su infección y no recibe la atención médica, el tratamiento ni las intervenciones destinadas a disminuir la transmisión continua, dijo el director médico de MSD, Juan Marques Rodríguez.

Sin un diagnóstico y un tratamiento apropiados, indicó, alrededor de un tercio de las personas con infección crónica por el virus de la hepatitis morirá como consecuencia de una enfermedad hepática grave como la cirrosis, el cáncer de hígado y la insuficiencia hepática.

Las enfermedades hepáticas son una de las principales causas de morbilidad y mortalidad entre las personas que viven con el VIH y coinfectadas con hepatitis viral. Estas personas deben ser diagnosticadas y atendidas con un tratamiento adecuado y eficaz para el VIH y la hepatitis como una prioridad. Entre los 36.7 millones de personas que vivían con el VIH en 2015, unos 2.3 millones habían sido infectados con VHC, dijo especialista.

A diferencia de otros tipos de hepatitis, para el caso de la Hepatitis C no existe vacuna. Sin embargo, en los años siguientes al descubrimiento del VHC en 1989, el tratamiento de las personas con infección por VHC se hizo posible. Los primeros tratamientos contra el VHC se basaron en diversos tipos de Interferón.

La adición de ribavirina (un fármaco antiviral), aumentó las tasas de curación. Sin embargo, los tratamientos basados en estos dos fármacos fueron poco tolerados, asociados con efectos adversos graves, y resultaron en tasas de curación entre 40 y 65 por ciento, dependiendo de diversos factores.

Un gran progreso en la terapia de VHC siguió a la introducción de medicamentos orales que inhibían directamente el ciclo de replicación del VHC, denominados antivirales de acción directa (AAD), mismos que se usan generalmente en combinación.

Los antivirales actuales pueden curar más del 95% de los casos de infección crónica por el virus de la Hepatitis C.

Destacó que MSD tiene un amplio compromiso y un sólido legado en el campo de las hepatitis virales, mediante el descubrimiento, desarrollo y suministro continuo de vacunas y medicamentos para ayudar a prevenir y tratar diversas hepatitis.

Agregó que “como empresa líder en el tratamiento de la hepatitis, MSD reconoce el desafío de mejorar los tratamientos actuales contra el virus de la Hepatitis C para poder cubrir las necesidades de los millones de pacientes que padecen la enfermedad en el mundo. Con este fin, MSD está llevando a cabo extensos esfuerzos de investigación para desarrollar tratamientos orales diferenciados e innovadores que brinden alternativas para el tratamiento de la hepatitis C”.

El acceso al tratamiento para el VHC está mejorando. En 2015, de los 71 millones de personas que vivían con la infección por el VHC a nivel mundial, el 20% (14 millones) conocían su diagnóstico y el 7% (1.1 millones) habían iniciado tratamiento en 2015.