Ciudad de México a 31 de agosto (Círculo Digital).- La correcta protección y explotación de una variedad vegetal es muchas veces desconocida en México por las empresas que llevan a cabo investigación y desarrollo en el ámbito agroindustrial, corriendo el riesgo de ser reproducida y explotada sin mediar ninguna protección legal.

Tania López, directora de Servicios Técnicos de Clarke, Modet & C° de México, consultora especializada en la gestión y protección de la Propiedad Intelectual e Industrial (PII),  dio a conocer que México es potencia mundial en producción de variedades vegetales, siendo el maíz la especie de la que más se obtienen variedades y que más se protege, con 18.65% de las solicitudes por especie, de acuerdo con datos estadísticos de la Gaceta Oficial de los Derechos de Obtentor publicada por el Servicio Nacional de Inspección y Certificación de Semillas (SNICS).

Asimismo, detalló que a marzo de 2017 el SNICS reportaba 2,343 solicitudes de obtentor de variedad vegetal, de las cuales el 36.02% corresponde a solicitantes de nacionalidad Mexicana, 31.2% estadounidense y 17.71% holandesa.

“En México, la protección se realiza principalmente sobre cultivos y vegetales reconocidos internacionalmente, para los cuales existe un interés económico o incluso ambiental pues se conoce que podrán obtenerse utilidades”, explicó López. “También se ha visto un despunte en especies como el tomate, las naranjas, entre otras, que están entrando a México o produciéndose de manera innovadora y que son protegibles”, agregó.

Para la especialista, es necesario ver la protección legal como una herramienta estratégica de ventaja competitiva, pues el balance entre el costo de la protección y los beneficios derivados de la misma es positivo para el Obtentor: “éste obtendrá ventajas como la exclusividad durante el período de vigencia del Título de Obtención, ingresos derivados de regalías por la explotación de licencias y/o cesión de derechos, además de crear alianzas tecnológicas que le permitan seguir innovando”, dijo.

Detalló que otras de las especies con más variedades registradas en el SNICS son las rosas (11.31%), la fresa (6.32%), el chile (4.1%) y el sorgo (3.5%).

López consideró de suma importancia conocer las maneras de protección, con lo cual se permita recuperar inversión y generar conocimiento que sirve de base a la innovación.

“Para el que ha invertido en realizar estos trabajos le será muy importante poderse recuperar económicamente y tener la exclusividad de decisión sobre la explotación. Esto le permitirá acceder a su mercado con un producto vegetal diferente y ocupar un espacio exclusivo”, agregó.