Ciudad de México a 05 de septiembre ( CÍRCULO DIGITAL).-La dignidad humana no es un precepto meramente moral ni una simple declaración ética, sino un principio jurídico que permea en todo el ordenamiento jurídico nacional, como un derecho fundamental que es la base y condición para el disfrute de los demás derechos y el desarrollo integral de la personalidad, afirmó el Ministro Luis María Aguilar Morales, Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) y del Consejo de la Judicatura Federal (CJF).

En su núcleo más esencial, la dignidad humana debe ser entendida como el interés inherente a toda persona, por el mero hecho de serlo, a ser tratada como tal y no como un objeto, a no ser humillada, degradada, envilecida o cosificada, sostuvo durante la ceremonia inaugural del encuentro académico “Bioética y derechos humanos”, realizado en el Auditorio Jaime Torres Bodet del Museo Nacional de Antropología.

“Se trata de una norma jurídica que consagra un derecho fundamental a favor de la persona y por el cual se establece el mandato constitucional a todas las autoridades, e incluso a los particulares, de respetar y proteger la dignidad de todo individuo”, expuso en presencia del Secretario de Salud, José Narro Robles; el Rector de la Universidad Nacional Autónoma de México, Enrique Graue Wiechers y el Comisionado Nacional de Bioética, Manuel Ruiz de Chávez.

En la ceremonia inaugural del encuentro, con el que se conmemora también el XXV Aniversario de la Comisión Nacional de Bioética, asistieron también el Director General del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt); la ex consejera de la Comisión, Juliana González Valenzuela, y el Secretario General de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES), Jaime Valls Esponda.

El Ministro Presidente destacó que la reforma constitucional de 2011 en materia de derechos humanos tuvo un impacto muy relevante en el terreno de la bioética, pues por esa enmienda, el artículo primero dispone que las normas sobre derechos humanos se interpretarán de conformidad con esta Constitución y con los tratados internacionales de la materia, favoreciendo la protección más amplia a las personas en todo tiempo.

En esa tarea, planteó, el principio de progresividad es indispensable para consolidar la garantía de protección de la dignidad humana, porque impide, por un lado, la interpretación restrictiva de las normas de derechos humanos y la regresión respecto de su sentido y alcance de protección y, por otro, favorece la evolución de dichas normas. “No puede haber, por ningún motivo y bajo ninguna circunstancia, marcha atrás en la protección de los derechos humanos”.

Recordó que el Alto Tribunal ha establecido que los derechos humanos contenidos en la Constitución y en los tratados internacionales son el parámetro de control de la regularidad constitucional, lo cual es de especial relevancia en el marco de este foro, organizado también para conmemorar diversos instrumentos internacionales relacionados con la bioética.

Entre ellos, citó el Vigésimo Aniversario de la Declaración Universal sobre el Genoma Humano y los Derechos Humanos, que proclama al genoma humano como la base de la unidad fundamental de todos los miembros de la familia humana y del reconocimiento de su dignidad intrínseca y su diversidad y el Décimo Segundo Aniversario de la Declaración Universal sobre Bioética y Derechos Humanos.

Esta última, precisó, es un instrumento dirigido a los Estados, que pretende proporcionar un marco universal de principios y procedimientos como guía para formular legislaciones, políticas u otros instrumentos en el ámbito de la bioética, por lo que no es accidental que entre los principios que consagra esta Declaración esté el de la dignidad humana y derechos humanos.

“Al respecto, la Corte ha reconocido que la dignidad humana no se identifica ni se confunde con un precepto meramente moral, sino que se proyecta en nuestro ordenamiento como un bien jurídico circunstancial del ser humano, merecedor de la más amplia protección jurídica”, expuso.

Sostuvo que la dignidad humana funge como un principio jurídico que permea en todo el ordenamiento jurídico nacional, pero también como un derecho fundamental que debe ser respetado en todo caso, cuya importancia resalta al ser la base y condición para el disfrute de los demás derechos y el desarrollo integral de la personalidad.

El Ministro Aguilar Morales consideró que la bioética es una disciplina fundamental para garantizar condiciones de equidad, justicia y respeto a los derechos humanos en todos los ámbitos de la salud, puesto que promueve la salvaguarda de la vida en todas sus expresiones, el cuidado del medio ambiente, y la participación activa en los problemas colectivos en relación con la salud.

Bajo esa perspectiva pueden ser analizados temas como el que la bioética sea materia de enseñanza en la educación superior; la equidad y los derechos humanos en materia de salud; la protección de las personas con discapacidad mental; el impacto de las Declaraciones de la UNESCO, y la ética de la investigación e innovación en salud, entre otros, detalló.

El Ministro Presidente enfatizó que nuestro destino como Nación encuentra guía en el propio texto fundamental a través de los principios de autodeterminación y no intervención, así como el de progresividad que consagra la Constitución.

“Nuestra Nación —una República representativa, democrática, laica y federal—, la construimos todos, día a día, con nuestros valores, con nuestra conducta y acciones, con nuestro compromiso y tolerancia”, puntualizó.