Ciudad de México a 07 de septiembre (CÍRCULO DIGITAL).–Contratistas, cabilderos y otras personas que buscan influir en el gobierno del presidente Donald Trump dedican un buen tiempo a jugar golf… en los campos del presidente de Estados Unidos.

La nueva forma de estar en contacto con el mandatario estadounidense, sin pedir cita de trabajo o de negocios, es adquiriendo una membresía en alguno de sus 10 campos.

Trump, un asiduo aficionado al deporte y quien acude seguido a los campos y clubes de su propiedad, ha visto cómo el número de socios (principalmente CEO o cabilderos) se ha incrementado, obligados a pagar entre 50,000 y 100,000 dólares para adquirir una membresía.

“Los miembros de los clubes que Trump ha visitado con mayor frecuencia como presidente -en Florida, Nueva Jersey y Virginia- incluyen al menos 50 ejecutivos cuyas compañías tienen contratos federales y 21 grupos de presión y funcionarios de grupos de comercio. Dos tercios jugaron en uno de los 58 días en que el presidente estuvo allí, según las puntuaciones que publicaron en línea”, aseguró el diario USA Today, quien presentó de una investigación sobre los campos de golf y la opción que tienen empresarios o grupos de poder para acercarse al presidente de Estados Unidos para hacer algún tipo de trato. Al menos media centena (casualidad o no) acudió al campo de golf cuando Trump estaba allí.

Según informes del diario, entre el 2015 y 2016, los ingresos por sus campos privados ascendieron a 600 millones de dólares aproximadamente.

El artículo postula que si bien no es un delito hacerse miembro de un club, sí es un tema de ética que los empresarios o cabilderos aprovechen pagar la membresía para hacer negocios en un sitio “relajado” o “fuera del ámbito laboral”.

USA Today documentó sobre los debates éticos y las ventajas que puede suponer estar jugando una ronda del golf con el presidente de Estados Unidos.

“La lista de miembros incluye a los jefes ejecutivos de contratistas de defensa y tecnología, el jefe de la unidad de Dell que vende servicios de tecnología de información al gobierno federal, el jefe de un grupo de comercio que representa a las empresas rurales y los grupos de presión que representan a las compañías energéticas y gobiernos extranjeros”, detalla la investigación.