+Como titular de la Comisión Nacional Cultura Física y Deporte fomenta triangulación de recursos

+En Conade aparecen tres empresas en complicidad con federativos

+La ex atleta desapareció un equipo de metodólogos responsables de revisar los presupuestos

 

Ciudad de México, 16 de junio (BALÓN CUADRADO).- Casi todo un pueblo –desde su televisor, henchido el corazón–, acarició con la mirada el momento histórico en que, por primera vez una mexicana se colgaba una medalla de plata en pruebas de velocidad en Juegos Olímpicos. Ana Gabriela Guevara Espinoza se ciñó la plata en los 400 metros de Atenas 2004.  Celebraba su triunfo –bañadas sus mejillas de lágrima viva en el podio–  la mayoría de los 107 millones de compatriotas.

Paradoja: 15 años después corre, sin rubor, por otra presea: la corrupción como titular de Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade).

Y va a contrapelo de la filosofía de la Cuarta Transformación que encabeza el presidente Andrés Manuel López Obrador:

“No mentir, no robar y no traicionar al pueblo”.

En octubre de 2006 el Servicio de Administración Tributaria (SAT) ordenó el aseguramiento precautorio de cinco cuentas bancarias de la entonces atleta –llamada “la saeta sonorense”– por no haber acreditado el cumplimiento de sus obligaciones fiscales.

La Administración Local de Auditoría Fiscal radicada en la ciudad de Hermosillo, Sonora, informó a Guevara que la medida cautelar fue ordenada por el hecho de que faltó al artículo 145-A fracción III del Código Fiscal de la Federación.

Lo extraño del caso es que, a pesar de que Guevara no se amparó, el castigo le fue levantado de manera súbita.

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(Ana Guevara incumple con la filosofía del presidente de México en la «Cuarta Transformación»)

Desde mediados de diciembre pasado, cuando Ana Guevara asumió la Dirección General de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade) tres empresas –en complicidad con las federaciones deportivas– son utilizadas para triangular los recursos públicos del Fondo para el Deporte de Alto Rendimiento (Fodepar) y financiar con sobreprecios viajes de atletas a campamentos y competencias, según reportaje de la revista Proceso.

El modus operandi comienza con las federaciones deportivas que solicitan el dinero a la Conade con apenas unos días de anticipación antes de un evento deportivo, lo cual elude la revisión del presupuesto solicitado.  Fuerza a que estas empresas financien los viajes y que cantidades millonarias tengan que ser reembolsadas.

Las tres empresas que ofrecen servicios de boletos de avión, hospedaje, transportación terrestre, hidratación para los atletas y hasta las inscripciones de éstos en las competencias son:

Édgar García Morales y Asociados, S. de R.L. (GC RENTAL CAR), una arrendadora de vehículos; Proyectos Científicos y Tecnológicos del Sur, S. de R.L., compañía que ofrece servicios de industrias energéticas e ingeniería civil, agrícola, mecánica, eléctrica, electrónica, física, industrial, empresarial, ambiental, química, petrolera, robótica, en sistemas y automotriz, ambas con sede en Ciudad del Carmen, Campeche; y Volare Travel Shop, S.A. de C.V., una agencia de viajes.

Los responsables de revisar los presupuestos que presentan las federaciones son los metodólogos, un grupo de especialistas en los distintos tipos de deporte (de combate, raqueta, conjunto, arte competitivo, etcétera) que tienen la facultad de revisar la viabilidad técnica del evento deportivo que se solicita (número de participantes, objetivo deportivo del campamento o competencia) y también que los presupuestos se apeguen al buen uso y ejercicio de los recursos públicos.

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(«Saeta sonorense» de la corrupción)

Este grupo de especialistas fue desaparecido por Guevara. Fue bajo el argumento de que “son el tronco que impide el diálogo entre los atletas y la federación, por eso los eliminamos”. Así lo dijo en la conferencia de prensa que dio el 21 de mayo último en las instalaciones de la Conade.

Pese a que históricamente los atletas (incluida Guevara cuando competía) se han quejado del desaseo y de los abusos con los cuales se conducen los presidentes de las federaciones deportivas, la titular de la Conade les cerró las puertas de esta dependencia federal a los deportistas. Pidió, incluso, que no acudieran con ella y que todos sus problemas los traten con los federativos.

La razón del fideicomiso Fodepar, creado en 1998, es contar con dinero para apoyar a los atletas mexicanos de élite, también a sus entrenadores y a los integrantes de los equipos multidisciplinarios (médicos, fisiatras, nutriólogos y sicólogos, entre otros), pero en realidad se ha convertido en la caja chica de la Conade para sacar recursos a discreción y –en la administración de Guevara– mediante tres empresas, inflando el costo de los eventos deportivos.

ra recibir los recursos públicos del Fodepar (se conoce como apoyos directos), las federaciones deportivas deben presentar un Programa Operativo Anual (POA) en septiembre del año anterior. Éste será revisado por el Área Técnica de la Conade (los metodólogos), que valorará los objetivos deportivos (si está justificado el viaje) y revisará los montos que se solicitan para cada campamento o competencia internacional o nacional.

Pero el equipo de trabajo de Ana Guevara encontró un camino para eludir las reglas de operación. Sin los metodólogos –primero relegados y ahora despedidos– tres funcionarios se ponen de acuerdo con los presidentes de las federaciones para que éstos ingresen la solicitud del dinero apenas con dos o tres días de anticipación. De tal manera que las empresas mencionadas financiarán los viajes y, luego, la federación solicitará un reembolso de una cantidad que nadie supervisó. Como ya existe la deuda, el Fodepar no tiene más remedio que pagarla.

Un ejemplo muy claro de la manera cómo se triangulan los recursos y se inflan los precios es la Federación Mexicana de Taekwondo (FMTKD), que preside Raymundo González.

Para el Abierto de Puerto Rico (3 al 5 de abril), el presidente de la FMTKD solicitó 1 millón de pesos de presupuesto (cuatro días y 22 personas) el 21 de marzo, es decir, otra vez a destiempo.

Presentó tres cotizaciones de boletos de avión: la de Volare Travel Shop por 28 mil 600 pesos, Viajes Premier (31 mil 250 pesos) y Travel City (30 mil pesos). Por el monto, la ganadora fue Travel Shop que, al final, facturó los boletos por 39 mil 600 pesos. Pero hasta las cotizaciones son falsas.

La reportera de Proceso, se comunicó a ambas agencias. En Viajes Premier no trabaja ningún Ángel Contreras, nombre que aparece en la cotización. Travel City está en Nuevo Laredo, Tamaulipas, y no en la colonia Petrolera, en la Ciudad de México, como dice la cotización de Oswaldo Velázquez, quien tampoco es empleado de esa agencia.

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(Ana Guevara, extraordinaria atleta, gris legisladora y corrupta funcionaria, según el semanario Proceso)

La solicitud de recursos para viajar al Abierto de Bulgaria (20-21 de abril) entró a la Conade el 4 de abril y los seleccionados viajaron el 16 de abril. Otra vez forzaron el reembolso; costó 2 millones de pesos por 24 personas por seis días. Por cada boleto de avión se pagaron 70 mil pesos.

La cotización que presentó la agencia Volare Travel Shop fue firmada por María Soto, cuyo número de teléfono celular (no uno fijo) aparece al calce de la hoja que indica que sus oficinas se encuentran en Xola 5, interior 5, colonia Del Valle. La reportera visitó el lugar, pero ahí reside una empresa de seguridad privada.

Los vecinos explicaron que por lo menos desde hace dos años la agencia ya no opera ahí. Mediante un mensaje, la reportera contactó a Soto, quien a su vez informó a Gerardo Alvarado y éste se comunicó. Se le pidió una entrevista y ya no volvió a contestar el teléfono ni los mensajes.

(Con información del semanario Proceso, fundado en 1976)