+A la oscura sombra de la dinastía Azcárraga, dueña de Televisa, hace 60 años

+ El caso de Billy Álvarez, presidente de Cruz Azul, no es el único,  acusado por actividades ilícitas en el balompié nacional

+Juristas sugieren su desafiliación a la Federación Mexicana, aunque se presuma su inocencia  

+Reglamento de la FMF, supuestamente, dique para una relación sana de los zares de la pelota

+Poderosos empresarios y traficantes de drogas han sido dueños de clubes

 

Balón Cuadrado

Jesús Yáñez

 

Podrían ser personajes de la célebre novela El Padrino de Mario Puzo, sobre la poderosa mafia siciliana en Estados Unidos. Dio la vuelta al mundo, convertida en emblemática película de Hollywood en la década de 1970. Con Marlon Brando, Al Pacino y Robert de Niro en los papeles protagónicos.

Hace décadas, unas seis, el futbol mexicano es una suerte de cartel, mafia, del balón, similar a la saga cinematográfica del escritor estadounidense de padres italianos. Sobre todo a la sombra de la dinastía Azcárraga, dueña de la poderosa Televisa –empresa de entretenimiento de habla hispana más importante en el mundo–  y el club América, al oscuro amparo del poder. Sólo así se entiende por qué ha organizado dos copas del mundo –1970 y 1986—.

Y lo hará en la tercera, en 2026, conjuntamente con Estados Unidos y Canadá. Aunque en territorio nacional sólo se jugarán 10 encuentros.

Es ponzoña de la pelota.

Ahora esa televisora tiene como rémora a TV-Azteca, propiedad de Ricardo Benjamín Salinas Pliego, propietario del equipo Mazatán FC, antes Morelia, segundo hombre más rico de México. Su fortuna ronda los 12 mil millones de dólares. Es, además, empresario consentido del presidente Andrés Manuel López Orador.

Se les conoce con el eufemismo de «duopolio» televisivo. Pero es un angelical dueto demoníaco. Manipulador de conciencias. Viven de vender aire donde la fábrica de sueños de la pantallita –telenovelas y futbol, principalmente–,  es pesadillezca. Se conoce, también como telepatria.

Peculiar mafia de la pelota donde, por citar un ejemplo, se permite la multipropiedad de clubes de futbol, que FIFA prohíbe. Televisa llegó a poseer, sin rubor alguno, cuatro clubes: América, San Luis, Necaxa y Atlante.  Y desde el mundial de 1962 tiene los derechos de exclusividad sobre el Tri. Jugoso negocio.

La dinastía Azcárraga –Emilio l, ll y lll– personifica a la Familia de Vito Corleone, capo de la mafia siciliana, personaje central de El Padrino.

Sin olvidar el trato de «esclavos» –así definió Hugo Sánchez, contratado por el club América, a sus compañeros de profesión, recién empacado de España, con cinco títulos de goleo, que reciben los jugadores–, violatorio del derecho laboral.

En noviembre de 1993 la dinastía Azcárraga  exhibió su poderoso músculo. Mostró al mundo de lo que es capaz cuando sus intereses son amenazados.

En esa ocasión, sin miramientos, envió a prisión a Emilio Maurer Espinosa, entonces dueño del Puebla y presidente de la Primera División de la Federación Mexicana de Futbol (FMF). Acusado de supuesto fraude, el directivo permaneció 12 aciagas horas en el Reclusorio Oriente de la Ciudad de México. Averno que nunca imaginó.

Vestido con el uniforme beige de interno, confesó en voz baja a los reporteros que era capaz de afirmar que era homosexual con tal de salir libre de inmediato de ese infierno.

La familia Corlerone mandaba asesinar. La dinastía Azcárraga encarcela. También amenaza y chantajea a quienes no se someten a sus designios. Igual, de acuerdo con versiones periodísticas, ofrece actrices y actores para lograr sus aviesos propósitos.

Y de la década de 1990 a la fecha, hay más de una decena de casos documentados de personajes, relacionados con la delincuencia organizada, dueños de equipos. El primero fue la polémica venta del equipo Leones Negros de la Universidad de Guadalajara, cuando Raúl Padilla López era rector.

El último es el caso fue el de Rafael Márquez. Curiosamente se formó en el club Atlas de la Perla Tapatía. Antes de su paso por Europa, en el futbol, francés, con El Mónaco, hasta recalar con el Barcelona donde obtuvo un sinnúmero de títulos. Pocos saben que los cinco millones de euros que costó su transferencia equipo culé, la mitad aportó Televisa. Eso garantizaba la exclusividad de los derechos de transmisión en México.

En agosto de 2017, previo al mundial de Rusia 2018, la Oficina de Control de Bienes de Extranjeros del Departamento del Tesoro de Estados Unidos (OFAC, por sus siglas en inglés) incluyó al llamado Káiser Michoacano, futbolista mexicano con más títulos internacionales de la historia, en la lista de individuos que actúan como prestanombre o testaferro del narco.

En el anuncio también se incluyeron nueve empresas de sus empresas. Fueron infaustos los entrenamientos de su histórico quinto mundial, con el Tri. Márquez tuvo que efectuarlos al marguen de sus compañeros. Porque lo exigían los patrocinadores. Su imagen estaba manchada como la piel del tigre.

Debido a la laxitud que lo caracteriza, el pasado 6 de agosto, el gobierno mexicano sacó tarjeta roja al balónEl jefe de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), Santiago Nieto Castillo, declaró que el futbol nacional –vía Liga MX, que encabeza Enrique Bonilla– es vulnerable a actividades irregulares, a propósito del proceso que enfrenta el exdirectivo de la Cooperativa Cruz Azul, Guillermo Álvarez Cuevas, contra quien hay orden de aprehensión por delincuencia organizada y lavado de dinero.

Durante su reunión con miembros de la Comisión de Hacienda y Crédito Público de la Cámara de Diputados, el funcionario consideró que existen alertas sobre estos temas de irregularidades con relación al balompié mexicano.

Agregó que hay conversaciones con la Liga Mx y expuso que en el Legislativo se encuentran las iniciativas para considerar al futbol como actividad vulnerable.

Obliga a hacer un breve análisis de la forma perversa cómo se maneja este deporte a partir del caso de Billy Álvarez. Cada vez más espinoso, por –además–, la soterrada lucha por el control de la cementera entre dos grupos antagónicos.

Se cura en salud la Federación Mexicana de Futbol (FMF), a través de sus reglamentos. Supuestamente evita afiliar a entidades o personas envueltas en problemas legales. Mas, históricamente, sus miembros –salvo excepciones–  nadan en la fosa séptica de la corrupción, eclipsada por la pelota, pese a los candados de que es objeto. Que, por cierto, son fáciles de abrir.

Pide, además, como requisitos –algo que parece impostura– financieros de afiliación un reporte del buró de crédito y declaración patrimonial de cada uno de los socios de la persona moral titular de los derechos del club. Amén de análisis de la situación fiscal de la persona moral titular de éstos y la responsabilidad de las organizaciones de corroborar la autenticidad de los documentos.

Billy Álvarez, está acusado por el gobierno mexicano junto a otros personajes como Víctor Garcés, exdirector jurídico del equipo de futbol y también de la Cooperativa Cruz Azul.

Al directivo se le ha señalado años atrás, casi una década, de estar involucrado en desvío de recursos y operaciones con recursos de procedencia ilícita, y ha seguido al frente de la institución. De acuerdo con la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), que encabeza la investigación en su contra, se calcula que hay alrededor de mil 300 millones de pesos de dinero sucio.

Sin embargo, hasta que no sea procesado y enjuiciado existe la presunción de inocencia. Postura, que asumió Yon de Luisa, presidente de la FMF.

Aunque en el reglamento de afiliación, FMF advierte que uno de sus integrantes puede perder esta condición si sus dueños o directivos incurren en actos delictivos o de dudosa reputación.

Dudosa reputación tienen todos.

Sobre este tema, el diario El Economista consultó a especialistas en derecho deportivo que, por la delicadeza del tema, temor a represalias, solicitaron el anonimato.

Y coincidieron en explicar:

Específicamente un acto delictivo queda declarado hasta que se lleve un juicio. Una cuestión es la acusación y otra es que a final de un juicio penal se determine la culpabilidad de alguien en particular.

La posición de la Federación tendría que esperar a si hubo a final de cuentas un tema delictivo para determinar la expulsión o desafiliación de ese club, siempre y cuando a mi consideración sea suficientemente grave.

Hay dos elementos, consideran los especialistas: si existe un delito, y eso tendrá que determinarlo un juez, y el otro es a consideración del comité ejecutivo –de la FMF–, entonces un poco lo dejan al arbitrio del comité.

Es una cuestión de cuates, pues. No de reglamento. Así de sencillo.

En 2004, la FMF anunció la desafiliación de Querétaro e Irapuato. Una auditoría reveló irregularidades en los clubes adquiridos en 2002 por Tirso Martínez Sánchez, ex integrante del Cartel de Sinaloa.

De acuerdo con el portal mediotiempo.com, en una nota de marzo pasado, Martínez Sánchez, era narcotraficante al que la FMF pagó 14 millones de dólares para recuperar dos clubes de futbol. Preso en Estados Unidos por el juicio contra Joaquín El Chapo Guzmán, saldrá en libertad en tres años.

El Futbolista, como también era conocido Tirso, fue condenado a siete años de prisión por el juez Brian Cogan — mismo que encabezó el “Juicio del Siglo” en contra de El Chapo —, sin embargo le serán tomados en cuenta los cuatro años en los que ha estado encarcelado desde su extradición a EU, en diciembre del 2015.

Explicó otro de los expertos en derecho deportivo, consultados por el diario:

“En ese caso se demostró que los propietarios (es decir, la empresa que controlaba al equipo) tenían actividades ilícitas. Y lo que hicieron no fue precisamente desafiliar al equipo, sino ponerlo a la venta. Como no encontraron comprador, la Federación se lo quedó.” (Algo similar ocurrió con Leones Negros de la UdeG)

Escondieron el cuerpo del delito debajo del tapete en las oficinas del presidente de la FMF.

Recordó la fuente que, por esos mismos años, “a Carlos Ahumada, que era dueño de León y de Santos, le demuestran que sus operaciones habían sido ilícitas y lo meten a la cárcel. La Federación tomó control del equipo, buscó compradores y desafilió a Carlos Ahumada y no al equipo.”

Otro empresario, Amado Yáñez, dueño de Oceanográfica, también preso y liberado dos años después, adquirió a Jaguares en 2013 y en enero del 2014 se le investigó por un fraude a Banamex por más de 400 millones de dólares –más de ocho mil 900 millones de pesos–. También compró Gallos Blancos de Querétaro.

El 10 de marzo de 2014, Decio de María, entonces presidente de la FMF,  se pronunció sobre los problemas de Yáñez y anunció que los equipos permanecerían afiliados. En mayo de ese mismo año la Liga MX informó que Grupo Imagen había adquirido los derechos al 100 por ciento de Gallos.

Recientemente, en diciembre de 2019 tras constantes acusaciones de liquidez financiera y el pago de una multa de seis millones de dólares para permanecer en primera división, el club Veracruz de Fidel Kuri dejó de ser parte de la Liga MX por unanimidad de la Asamblea General de la Federación Mexicana de Futbol.

Al retomar el tema de la cementera y La Máquina celeste, reflexiona una de las fuentes de El Economista:

“En este caso la cooperativa simplemente lo que hace es vender cemento. Esa no es una actividad ilícita, sino que es muy buena. Entonces no tendrías razón para desafiliar al equipo. Pero sí tendrías razón para desafiliar al que aparece como presidente del equipo.»

Medios como diario El Universal informan que entre los nombres para suplir el puesto a Billy Álvarez se encuentran: Carlos Hermosillo, Rodrigo Ares de Parga –quien estuvo al frente de Pumas–, Bernardo de la Garza y Miguel Ángel Garza.

Curioso que Hermosillo y De la Garza, hayan sido titulares de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte, conocida entre los reporteros como “Cueva de Alí Babá”.

Por su parte, ESPN reportó que al lunes 3 de agosto en la Cooperativa La Cruz Azul consideran que  Álvarez Cuevas sigue siendo el director general al no haber recibido físicamente carta de renuncia del directivo.

Hasta la fecha, él y los demás acusados, se encuentran prófugos.

—¿Cómo calificas el avance de las autoridades en la investigación de los estados financieros de un club de futbol?, interroga el periódico a otro de sus informantes.

–Muy bueno. Hay un control prácticamente pleno de las operaciones que hacen. Con COFECE –Comisión Federal de Competencia Económica–, con la Unidad de Inteligencia Financiera y las últimas medidas que se han oído en la prensa: que el tema de los contratos se tienen que pagar en pesos, que los jugadores deben pagar sus impuestos, todo eso ha ido a transparentar toda la operación.

Ahondó la fuente anónima:

“Hoy los clubes ya están muy fiscalizados. Hay otro punto, que una gran cantidad de clubes, son propiedades de grandes empresas y muchas de esas empresas cotizan en bolsa. Ya no es tan fácil que hagan una operación o pagarle a un jugador por fuera porque tienen que reportar en la bolsa. Eso ha hecho que cada vez sea más transparente”.

Balompié mexicano, bonita Famiglia del balón.

Per saecula saeculorum –por los siglos de los siglos–.