Tras la puerta del poder

Roberto Vizcaíno

Surgido del CEU en 1986 y uno de los miles de fundadores del PRD al amparo del Frente Democrático impulsado por Cuauhtémoc Cárdenas y Porfirio Muñoz Ledo, luego del controvertido proceso electoral de 1988; con dos diputaciones federales y un paso por la presidencia del Senado, muchos podrían pensar que Martí Batres debería ser hoy un político completo.

Pero, caray, a Martí siempre le gana el Principio de Peter.

Ése, establecido en 1969 por el catedrático de ciencias de la educación de la Universidad del Sur de California en su libro The Peter Principle y que establece que todas las personas tienden a ascender hasta llegar a su nivel de incompetencia.

Y es la incompetencia, la que siempre termina por dominar e imponerse en el camino de Batres.

Lo fue en aquel asunto de la Leche Betty y cuando quiso ser candidato a la Jefatura de Gobierno, luego en su idea de ser coordinador de los senadores de Morena, en su alianza con la incompetente y pilluela de 7 suelas de Yeidckol Polevnsky, y después en su batalla por alcanzar su reelección en el Senado y en su intento por darle golpe de escaño a Ricardo Monreal.

O sea… que no entiende que no entiende.

Hoy comienza a ser incompetente en su liderazgo de otros 12 senadores -ya ve usted que siempre hay quienes le creen y siguen al incompetente-, a quienes ya emboletó en una pelea sin futuro:

Buscar una reforma al 99 Constitucional para que la Suprema Corte pueda atraer asuntos electorales por sobre el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.

Como diría el del al lado: ¿pero a quién se le ocurre tal tontería?

Hasta un político de kínder sabe que la creación del Trife fue para evitar que la Suprema Corte viera temas electorales, porque eso politizaría sus dictámenes y resoluciones.

Y por eso se estableció que las resoluciones del Trife no fueran recurribles para evitar que se pudiera acudir ante la Suprema Corte para rebatir alguna resolución del Trife.

Bueno, pues Batres y sus 12 radicales -a saber, los senadores: Bertha Alicia Caraveo, Chihuahua; María Antonia Cárdenas, Jalisco; Eva E. Galaz, Coahuila; Daniel Gutiérrez, Aguascalientes; Citlali Hernández, CDMX; Aníbal Ostoa, Campeche; José Luis Pech, Q. Roo; Ovidio Peralta, suplente de Javier May Rodríguez, de Tabasco“subse” en Bienestar; Blanca Estela Piña, Michoacán; Jesusa Rodríguez, CDMX; Gloria Sánchez, Veracruz, suplente de Rocío Nahale y Antares Vázquez, pluri- se les ocurrió presentar una iniciativa de reforma al 99 constitucional para que la Suprema Corte pueda atraer asuntos electorales relacionados con: respeto al voto, derechos político-ciudadanos y autodeterminación de los partidos.

Esto último, es lo que a Batres le hace chuza. Considera que el Trife es “intervencionista” porque ha ordenado reponer procesos a Morena.

Para Batres y otros como él dentro de Morena, el Trife no debería dictaminar irregularidades de este partido.

En un nivel más amplio, Batres y sus 12 senadores radicales forman parte, junto con diputados y alcaldes de Morena, el llamado “grupo conciliador” que ha convocado al Trife a “respetar la vida interna del movimiento en el proceso para renovar la dirigencia nacional del partido”.

Eso aunque al hacerlo violen leyes y procedimientos.

La senadora de buen peso, Citlalli Hernández, mano derecha de Batres, dice:   “exigimos respeto a la autodeterminación de Morena y la no intervención del Tribunal Electoral o de alguna fuerza ajena a los intereses de nuestro partido-movimiento en el proceso interno de la dirigencia.

“Tenemos claro que la gobernabilidad de Morena no es fácil, entre otras razones, por la cantidad de sus integrantes y la pluralidad en nuestras maneras de pensar y hacer política, por lo cual consideramos necesario abrir un espacio de diálogo político sin exclusiones, donde en coordinación con los órganos internos comencemos un proceso de reconciliación y fortalecimiento de morena rumbo a la elección de 2021”.

O sea, piden al Trife hacerse a un lado. No, pos sí, diría el ingenuo.

Los dejan solos

Enterados del movimiento inútil de Batres y su grupo, el resto de los senadores de Morena, unos 47, encabezados por Higinio Martínez, advirtieron que la propuesta de reformar el 99 de la Constitución es simplemente inviable.

En un pronunciamiento inmediato, la mayoría de Morena en el Senado le indicó a Batres y sus guerrilleros que:

“El Estado de Derecho exige el acatamiento de la ley. (que) México es un país de leyes, en donde todos estamos sujetos a cumplirlas y hacerlas cumplir.

“Y, en estricto sentido democrático, de transparencia, pluralidad y gobernanza, las instituciones tienen una razón de ser y el Tribunal Federal Electoral del Poder Judicial de la Federación tiene una función específica y un propósito”.

En este contexto, la mayoría del Morena en el Senado indicó que, por encima de cualquier interés, personal o de grupo, todos mantienen el firme e irrestricto respeto a la ley, a la Constitución y a sus instituciones.

Que por ello la mayoría legislativa de Morena en la Cámara alta rechaza cualquier intención de excluir o minimizar la esencia y propósito de la máxima autoridad electoral con que se cuenta.

Y que refuta las intenciones de una pequeña fracción de legisladores que pretenden restar facultades al Tribunal Federal Electoral del Poder Judicial de la Federación.

Ese pequeño grupo, advierten los encabezados por el mexiquense Higinio Martínez, “no representa el sentir de la mayoría de Morena, instituto político y movimiento social que desde su fundación ha pugnado por el respeto a la ley, a la Constitución y a las instituciones que de ella emanan.

“La esencia del Tribunal es resolver controversias en materia electoral, proteger los derechos político-electorales de los ciudadanos; en sí, es el garante de los principios de constitucionalidad y legalidad en los actos y resoluciones electorales.

“En sí mismo, el mayor atributo del Tribunal es fortalecer la democracia y el respeto a la decisión de las y los ciudadanos, por lo cual, para la mayoría de senadoras y senadores de Morena, resulta inadmisible pretender limitar propiedades en la actuación de las y los magistrados del Tribunal, quienes hasta el momento se han conducido en estricto apego al orden jurídico”.

Hasta aquí, la respuesta del resto del grupo de Morena a Batres y sus seguidores.

Es en si un severo estatequieto porque todos ahí saben que detrás de este rollo de la inviable reforma constitucional, lo que en verdad está en juego, es la búsqueda de un espacio de negociación para impulsar la candidatura del senador Ovidio Peralta, suplente de Javier May Rodríguez, dentro de los aspirantes a la presidencia del Senado.

Batres no puede asimilar todavía que no logró su reelección hace un año y quiere ahora ser el poder tras el trono al intentar colocar a Peralta como sucesor de Mónica Fernández.

No le embona, como diría el clásico de Atlacomulco, que Ricardo Monreal vaya a sacar al nominado para la presidencia del Senado en un proceso abierto y con voto directo y secreto a fines de este mes de agosto.

Entonces inventa este tipo de jugadas con el objetivo de impulsar negociaciones en lo oscurito.

Pero pos todo termina en lo del Principio de Peter. Ni modo…

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