+Desazón de atletas mexicanos rumbo a Tokio 2021

+ Después de 22 años, eliminarían Fondo para el Deporte de Alto Rendimiento (Fodepar)

+Serían apoyos directos, sin intermediario, a 170 atletas olímpicos y paralímpicos, así como a beneficiarios vitalicios

+Efectos del tsunami de la Cuarta Transformación

Balón Cuadrado

 

Jesús Yáñez

 

A lo largo de la historia del deporte mexicano es necesario recurrir a un eufemismo para definir qué es: infausto.  Porque desde tiempos inmemoriales navega en un mar de corrupción a la brillante sombra del poder. Y se agudizó con la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte. Creada en 1988, durante el gobierno de Carlos Salinas de Gortari, la Conade,  es Cueva de Ali Babá.

En juegos olímpicos, por ejemplo, ha cosechado 68 medallas que saben amargas –27 de ellas en lo que van del siglo– que contrastan con las 226 de Cuba, pese a su población de 11 millones 300 mil habitantes, y pese al rabioso bloqueo económico de Estados Unidos desde 1961.

Amén de que acá es el país con mayores índices de obesidad y sobre peso en el mundo –que padece alrededor de 70 por ciento de los 130 millones de habitantes–.

Es común que atletas olímpicos y paralímpicos se alleguen propios recursos, vía apoyos familiares, organizaciones sociales, iniciativa privada y patrocinios. También suelen “botear” en el transporte colectivo o cantan en el metro de la ciudad de México, como es el caso de un deportista invidente, para obtener dinero de cara a competencias nacionales e internacionales.

Algunos han participado en torneos mundiales con uniformes parchados o prestados.

Es parte del surrealismo nacional. Que inspiraría a Franz Kafka.

Y no llegará a buen puerto, la frágil nave del deporte nacional, bajo en el feroz tsunami, llamado Cuarta Transformación, que encabeza el presidente Andrés Manuel López Obrador, y su obtusa cruzada anticorrupción.

O lo que él llama, en su crónica impostura, “purificación” de la vida pública, desde el púlpito de sus conferencias mañaneras, que nadan en la alcantarilla de la mentira, verdades a medias o verdades no verificables.

Vil entelequia: su gobierno representa el por rostro del PRI. La cúpula de su administración viene de ese partido o del PAN. Irremisiblemente vino a poner desorden al caos de los neoliberales que él critica hasta el delirio.

AMLO simboliza a aquél maestro en erradicar plagas de hormigas en el bosque y que, para combatirlas, tala los árboles.

En sentido estricto el deporte oficial incumple su objetivo fomento a activación física y tampoco realiza función social para mejorar la calidad de vida del pueblo.  Al margen de la pírrica conquista de preseas olímpicas.

Durante el actual siglo ha destinado un presupuesto cercano a los 70 mil millones de pesos de acuerdo con una investigación de Balón Cuadrado.  Y que representarían unos dos mil millones de pesos por medalla –de 27– obtenida en las cinco olimpiadas que van en el presente milenio.

Y es que acaba de confirmarse el secreto a voces, que corría hace tiempo: entre los 109 fideicomisos del gobierno federal, también será eliminado el Fondo para el Deporte de Alto Rendimiento (Fodepar)  a cargo de la Comisión Nacional del Deporte (Conade), que encabeza la polémica medallista olímpica Ana Guevara.

Será sepultado en unas horas, salvo que ocurra un milagro, para ocupar los recursos –de acuerdo a la justificación del gobierno  de López –, con el pretexto del combate a los efectos negativos que la pandemia del Covid 19 trajo a la economía del país y, por lo tanto, al deterioro en las finanzas públicas. Que ya se auguraba sin ese flagelo.

Aunque, en contraste a su deporte preferido, beisbol, en dos ejercicios fiscales, 2019 y 2020, López Obrador ha destinado 700 millones de pesos, además de la adquisición –en pleno despegue de la pandemia por coronavirus– de un estadio para crear un semillero de ese deporte –con fines de exportación en Grandes Ligas en Estados Unidos— por 511 millones de pesos eh Hermosillo, Sonora. Y va por otro con un costo similar.

“A ojo de buen cubero”, como se dice popularmente, durante su sexenio, destinará unos 3 mil 100 millones de pesos al Rey de los Deportes. Uno de tantos costosos “caprichos” –como llama el diario español El País– del mandatario mexicano.

El objetivo de dicho Fondo, durante casi dos décadas, ha sido por ley, promover y fomentar el deporte de alto rendimiento. Que permita a los atletas desarrollarse y alcanzar niveles competitivos que se traduzcan en mayor número de preseas en los eventos internacionales.

Medallas que, como vemos, han sido magras.

Objetivo que será más complicado.

La Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública de la Cámara de Diputados aprobó la derogación del Fodepar, que hasta la fecha era ingreso legítimo para los atletas y paratletas de alto rendimiento en activo y vitalicios.

Sin embargo, el dictamen sobre los Fideicomisos señala que se mantiene la posibilidad de brindar apoyos económicos y materiales a los deportistas de alto rendimiento.

Mientras tanto, el gobierno puede dejar de destinar 213.4 millones de pesos, presupuesto asignado para este año, aunque el grupo parlamentario del partido Morena –fundado por López Obrador– argumentó que los apoyos podrían entregarse directo.

Y entonces, ¿quiénes son los principales afectados?

“Sin Fodepar se deja en desamparo a los deportistas, sin garantía en su preparación”, respondió al diario El Economista  Ernesto Vargas Contreras, presidente de la Comisión de Deporte en el Congreso de la Unión.

“Es la única herramienta”, detalló, que tiene el gobierno federal para solventar gastos de atletas en eventos nacionales e internacionales.

Explicó:

“Conozco el funcionamiento del fondo. Sé dónde está el problema y que no le compete al poder Legislativo, porque las reglas de operación las pueden modificar quienes son funcionarios de la Conade.”

El hijo de la cantante Lupita D’alessio, conocida como la Leona Dormida, se alarmó, porque “no nos han dicho qué otro mecanismo utilizarán. Desaparecerían las becas con los medallistas olímpicos que es vitalicia.”

Además, los recursos del Fodepar se destinan al programa de Cultura Física y Deporte, que para el ejercicio fiscal 2020 se planteó el objetivo de “beneficiar a la población mexicana de 6 años y más, a través de las estrategias de Cultura Física, Deporte y Alto Rendimiento que implementa la Conade”, puntualizó Vargas.

Otra de las justificaciones de erradicar los fondos es eliminar la opacidad y discrecionalidad en el uso de recursos públicos y fomentar la transparencia, rendición de cuentas y responsabilidad. El Fodepar por su cuenta no ha cumplido con lo anterior.

A la Conade, que encabeza Ana Guevara, consentida del presidente López Obrador, se le ha investigado por el desvío de 50.8 millones de pesos del fondo, sólo en un ejercicio fiscal, y aún la Secretaría de la Función Pública debe auditar el año 2020.

“Al gobierno federal se le está acabando el dinero para sus proyectos prioritarios, como los programas sociales”, reconoció Vargas.

Y en los fideicomisos hay dinero, destacó, “puede ser que el Presidente ya esté enterado que el Fodepar se creó para una causa y esa causa no se lleva a cabo. Sino que se utiliza para saquearlo.”

Por su parte, Daniel Aceves, presidente de la Asociación de Medallistas Olímpicos de México, explicó –también el diario El Economista–, que de medallistas olímpicos y paralímpicos beneficiados por el Fondo son alrededor de 170 personas.

“Atletas que no están en activo dependen del fondo en gran parte para su sobrevivencia, dependen de este estímulo económico vitalicio, para sus medicamentos, rentas, alimentación, sustento. Este es un esquema que promovimos hace años y que se equipara a lo que hacen otros países. Es para darle calidad a la existencia a quienes han sido medallistas”, sostuvo.

En los últimos años, abundó, “afortunadamente quienes son medallistas olímpicos tienen ingresos comerciales, de las entidades federativas, municipios, Ejército y la Marina. Hace dos décadas el deporte era amateur entonces a los beneficiarios vitalicios se les causa el mayor daño”.

Pobre deporte mexicano: lejos de dios en manos de AMLO.