TRAS LA PUERTA DEL PODER

Roberto Vizcaíno

En una mañanera marcada por la reciente aparición de un nuevo movimiento en su contra, el encabezado por los empresarios Claudio X. González y Gustavo de Hoyos y denominado “Sí por México” -en el que se supone participan más de 400 organizaciones civiles y políticas en todo el país-, el presidente Andrés Manuel López Obrador reveló que estos mismos intereses se presentaron en el proceso electoral de 2018 ante Carlos Slim a proponerle ser su candidato presidencial.

La petición no era en el vacío. Quienes participaron en ese intento, dice AMLO, tenían sondeos que daban a Slim grandes posibilidades de superar en votos al tabasqueño. Y consideraron que así lograrían que López Obrador quedara fuera de la Presidencia de México una vez más.

Pero “Carlos Slim les dijo que no.”

Luego intentarían, dijo AMLO, “por todos los medios frenar el triunfo de mi movimiento”.

Anteayer se concretó y anunció el lanzamiento de este nuevo movimiento, al que López Obrador había bautizado como “Frenaaa 2”, pero que a diferencia del que hoy ocupa el Zócalo, al parecer sí tiene argumentos sólidos, recursos económicos amplios, y organicidad social y política y que pudiera ser un fuerte escollo para el triunfo de los candidatos de Morena y AMLO en la formación de la Cámara de Diputados en 2021 y frente a su revocación de mandato en 2022.

¿Siente AMLO estar “tocado” por Sí por México? Creo que por ahí anda la cosa… siente pasos en la azotea, dirían los chavos de mi barrio.

MOMENTÁNEAMENTE ALEGRE

Por lo demás…

Sorprendido por la resistencia mostrada por muchos, muchísimos a la extinción de los 109 fideicomisos decretada finalmente la mañana de ayer por 64 votos a favor, 39 en contra y 0 abstenciones luego de una muy accidentada, asediada y larguísima sesión en el Senado, el presidente Andrés Manuel López Obrador justificó la cancelación de esos instrumentos al exhibir los casos de supuesta corrupción en varios operados por Conacyt y en educación, deportes y apoyo a fundaciones, donde, dijo, los beneficiarios finales fueron empresas privadas y exfuncionarios como Josefina Vázquez Mota y hasta gobiernos estatales.

Sólo le faltó decir: pa’qué tanto brinco siendo el suelo tan parejo.

Luego pasó a dar su agradecimiento a sus legisladores “por apresurar su extinción” y, en una decisión que dejó en claro que AMLO no tenía pruebas de la corrupción en esos fideicomisos, el mandatario ordenó levantar auditorías a cada uno de los fideicomisos en extinción para que, en los siguientes 3 meses, se clarifique dónde había malos manejos.

En tres meses, afirmó, “vamos a conocer a quiénes se beneficiaba con estos fideicomisos y por qué tanto alboroto para evitar que desaparecieran.”

Y reiteró que los 68 mil millones de pesos que pertenecen a esos fideicomisos “dejarán de ser parte de unos cuantos y se devolverán al pueblo”.

RECAPITULACIÓN

Así al filo de las 10 de la mañana de ayer se dio por concluida la larga y al inicio muy incierta sesión del Pleno del Senado en la que finalmente se aprobó en lo general y particular la extinción de los 109 fideicomisos y se convocó a un nuevo encuentro el martes próximo para entrarle a otro tema nada fácil: la militarización de la administración de puertos.

Apenas una semana para que el zacatecano Ricardo Monreal recargue pilas y entre a otra etapa de negociación con los del Bloque de Contención (bancadas del PAN, PRI, PRD Y MC), que en el caso de la extinción de fideicomisos entraron muy decididos a echar abajo el proceso, y al final fueron arrasados por el mayoriteo morenista.

El primer logro de Monreal se dio cuando logró que bancadas del Bloque fuesen a la Casona de Xicoténcatl, ya que habían advertido que no asistirían a esa Sesión Ordinaria en la sede alterna. Pero asistieron y con ello garantizaron el quórum para legitimar la desaparición de los fideicomisos.

El otro logro del zacatecano fue interno al hacer que los rudos de Morena, comandados por el senador Martí Batres formaran mancuerna con los moderados encabezados por Monreal a fin de echar adelante la aprobación de la desaparición de los 109 fideicomisos y fondos públicos, que representan una bolsa de 68 mil millones de pesos.

Un logro más del zacatecano y su capacidad de negociación, se dio para que ningún otro dentro de Morena siguiera al ex jefe panistas michoacano Germán Martínez, quien presentó una muy dura y coherente argumentación en contra de la extinción de los fideicomisos lo cuales al final votó en contra de desaparecerlos.

Y es que Germán era apenas 1 de unos 8 o 10 senadores de Morena que no estaban convencidos de acabar con esos fideicomisos. Uno más era el mismo presidente de la Comisión de Hacienda, el morenista poblano Alejandro Armenta, quien terminó por alinearse y ser uno de los que subieron a tribuna a argumentar a favor de la desaparición de los fideicomisos.

Gracias, dicen dentro de Morena, al puro poder de convencimiento de Monreal.

En perspectiva, el zacatecano -en su papel de coordinador de los legisladores de Morena en el Senado-, calcula que se dejarán de erogar en gastos de administración un 30 por ciento anual de los recursos de estos fideicomisos, aproximadamente.

De manera cualitativa, afirma, a partir de esta decisión, a las y los mexicanos se les garantizará que el gasto público será más transparente y con las debidas medidas de rendición de cuentas, ya que anteriormente eran manejados en la opacidad, afirma.

“Debo de aclarar que el extinguir los fideicomisos, no extingue la obligación del Estado para atender a los distintos beneficiarios de estos fideicomisos. Es decir, a través de la TESOFE van a seguir atendiendo a científicos, académicos, a cineastas, a deportistas, a defensores de derechos humanos, a niños; a todos los que se venía beneficiando con los fideicomisos, ahora podrán seguir haciéndolo, sólo que ya no a través de una intermediación financiera, sino de manera directa por la TESOFE”, subrayó.

Los 68 mil millones de pesos representados en estos fideicomisos, dijo, serán incluidos en el presupuesto de Egresos que aprobará la Cámara de Diputados, aseguró.

Así, pues, concluyó ayer una batalla legislativa más dentro del régimen de la 4T en la que  hoy lo único cierto es que quedaron abolidas partidas por 68 mil millones de pesos y que eran amparadas por la Ley para la Protección de Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas; la Ley de Cooperación Internacional para el Desarrollo; la Ley de Hidrocarburos; la Ley de la Industria Eléctrica; la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria; la Ley General de Protección Civil; la Ley Orgánica de la Financiera Nacional de Desarrollo Agropecuario, Rural, Forestal y Pesquero; la Ley de Ciencia y Tecnología; la Ley Aduanera; la Ley Reglamentaria del Servicio Ferroviario; la Ley General de Cultura Física y Deporte; la Ley Federal de Cinematografía; la Ley Federal de Derechos; la Ley del Fondo Mexicano del Petróleo para la Estabilización y el Desarrollo; la Ley de Bioseguridad de Organismos Genéticamente Modificados; la Ley General de Cambio Climático; la Ley General de Víctimas y además se abroga la Ley que crea el Fideicomiso que Administrará el Fondo de Apoyo Social para Ex Trabajadores Migratorios Mexicanos (en materia de extinción de fideicomisos).

Hoy ya no depende de esas leyes que llegue dinero a proyectos y becas de beneficiarios de esas áreas, sino del presidente Andrés Manuel López Obrador, quien ayer en su mañanera advirtió que ahora esos recursos llegarán a “los auténticos” deportistas, artistas, etc…

¿Quién determinará quienes son los “auténticos” beneficiarios en esas áreas que eran el objetivo de esos fideicomisos?

Amigo, amiga, ¿quién más?, ¡pues AMLO!

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