17 septiembre, 2021

Formalidades y protocolos judiciales no deben alejar de la justicia

Los Tribunales Superiores de Justicia del país no deben permitir que los procesos, formalidades, protocolos, instancias, lenguajes, recursos y normas, alejen a los juzgadores de la justicia, del balance, el equilibrio y la equidad.

Los Tribunales Superiores de Justicia del país no deben permitir que los procesos, formalidades, protocolos, instancias, lenguajes, recursos y normas, alejen a los juzgadores de la justicia, del balance, el equilibrio y la equidad. Foto: ESernamx


Ciudad de México, 4 agosto 2021 (REDACCIÓN / CDMX MAGACÍN).- Los Tribunales Superiores de Justicia del país no deben permitir que los procesos, formalidades, protocolos, instancias, lenguajes, recursos y normas, alejen a los juzgadores de la justicia, del balance, el equilibrio y la equidad.

Así lo manifestó el presidente de la Comisión Nacional de Tribunales Superiores de Justicia de los Estados Unidos Mexicanos (Conatrib), Rafael Guerra durante la inauguración del Primer Diplomado para la Certificación de Facilitadores Judiciales Especializados en Mecanismos Alternativos para la Solución de Controversias en Materia Penal y de Justicia para Adolescentes, donde afirmó que se debe allanar el camino para hacer realidad el propósito de una justicia cotidiana, asertiva y cercana.

El también presidente del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México, recordó que el trabajo de los facilitadores judiciales desahoga la sobrecarga puesta en los medios tradicionales y genera una nueva sinergia de habilidades, disciplinas y virtudes que renuevan la dinámica del Poder Judicial.

Ante titulares de 20 poderes judiciales integrantes de la Conatrib, destacó que el saber jurisconsulto no sólo representa erudición, sino humanidad; no sólo significa pericia, sino credibilidad, y no sólo significa esfuerzo, sino responsabilidad.

En ese sentido, añadió que el diplomado conjuga esfuerzos para dar cumplimiento al marco normativo sobre mecanismos alternativos y justicia penal para adolescentes, y se da un nuevo impulso a la cultura de la paz y a una visión renovada sobre la impartición de justicia.

“Este diplomado representa mucho más que una aportación académica; refrenda nuestros votos con una causa más grande que nuestro destino individual y nos hace parte de un profundo proceso de renovación”, comentó.