Delicioso atole con el dedo

Delicioso atole con el dedo

 

Balón Cuadrado

 

Stephen Crane

 

Como aquél alcohólico que es capaz de beber incluso los perfumes, por falta del demoniaco elixir, el poder en México está urgido de distractores sociales -desde la política, la farándula y el deporte-. Sobre todo a través Televisa, la llamada telepatria, hace casi seis décadas, “soldado” del presidente en turno, propiedad de la poderosa dinastía Azcárraga- porque vive una, literalmente, feroz guerra -pacífico conflicto armado- no declarada que ha dejado ríos de sangre y montañas de muertos. Que lo hace uno de los países más peligrosos del mundo, como nunca en la historia de un siglo.

A nivel mundial, México es el país más peligroso y violento dentro de las naciones que no tienen una guerra civil o en contra de otro país, esto de acuerdo al Índice de Conflictos 2024 que elabora la iniciativa global de Datos y Ubicación de Conflictos Armados (ACLED, por sus siglas en inglés), publicó el 13 de enero de 2025 el portal Animal Político.

Pero que la televisora soslaya en sus pantallas. Porque la empresa de Chapultepec 18, en Ciudad de México, sigue siendo la conciencia nacional -desde sus noticieros, telenovelas, eventos deportivos, futbol en particular-.  

Así lo hizo con el PRI, luego con el PAN y ahora Morena.

Su única ideología tiene un signo, como todos los empresarios afines al poder, incluido Carlos Slim Helú: $.

Solo el estado de Sinaloa -de los 32 que conforman el país-, cuna del tráfico de drogas, la cumplió llegar a 20 meses de rabiosa narcoviolencia.

Los carteles de la droga controlan, con mano férrea, más de la mitad del territorio nacional. La inseguridad, a lo largo y ancho del país, es, sin duda alguna, un drama mayúsculo comparado con el que se vivió durante la revolución de 1910.

Sólo han bastado siete años.

Y que se suma a un ejército de apocalípticos jinetes:  la deficiencia asesina en los servicios de salud, feroz crisis educativa con aguda deserción, y la inconmensurable persistencia de la pobreza extrema por culpa del quebranto económico, corrupción crónica como jamás en la historia, osteoporosis social, amén de censura y persecución a la libertad de expresión.

Que son, entre otros factores, el talón de Aquiles del discurso triunfalista de los últimos dos gobiernos, contrario al sentir popular, la mayoría de 130 millones de habitantes, que viven el cotidiano, descorazonador, México real.

Por eso,  el poder -del partido Morena y su acendrado populismo de una izquierda trasnochada- tiene que echar mano de un océano opios sociales para adormecer el pensamiento de la población y hacerle creer que vivimos en los cuernos de la luna, en un mar de jauja, de fiesta permanente: un mundo feliz al estilo de Aldous Huxley o George Orwell -libros obligados para pensamientos que viven encarcelados en  libertad-.

Históricamente, la frase  «pan y circo»  es una  expresión peyorativa que describe la predecible táctica política de “ofrecer alimento -a un México cada vez más empobrecido- y entretenimiento superficial a la población para mantenerla distraída, satisfecha y dócil, evitando así que cuestione problemas estructurales o exija derechos”, según la imparcial Inteligencia Artificial.

Recuerda, la IA, que la frase “pan y circo” fue originada en la Roma antigua (Juvenal, de finales del siglo I, y principios del II antes de Cristo), “se usa hoy para denunciar demagogia y la manipulación del consentimiento público a través de espectáculos o asistencialismo.”

Pregunto a la IA por qué el gobierno mexicano echa mano del «pan y circo»?

Responde, ‘descarnada’, sin filias ni fobias:

El gobierno mexicano utiliza la estrategia de «pan y circo» (dar ayuda básica y entretenimiento) para mantener a la población satisfecha, reducir el descontento social y desviar la atención de problemas estructurales como la inseguridad o la corrupción. Esta táctica, heredada del Imperio Romano, busca centralizar la aprobación popular y evitar protestas. 

Sustento y Control Social («Pan»):

Se utilizan programas sociales y transferencias directas de dinero (como pensiones para adultos mayores o becas) para asegurar la lealtad de la población y el apoyo electoral, manteniendo la paz social en sectores desfavorecidos. 

Distracción y Espectáculo («Circo»):

Se fomenta el entretenimiento masivo, el debate político polarizado (peleas mediáticas) y el uso de la conferencia mañanera para controlar la agenda pública y desviar la atención de crisis reales.

Centralización del Poder:

Al entregar recursos directamente, se eliminan intermediarios y se fortalece la figura presidencial frente a los gobiernos locales, lo que permite un control más directo sobre la percepción popular. 

Contexto en México:

La crítica indica que en lugar de políticas públicas profundas, se ofrecen “paliativos” que conforman a la ciudadanía con un poco de ayuda y entretenimiento barato, lo que impide una exigencia mayor de derechos. 

Dichos conceptos que también aplican al mexicanismo de «dar atole con el dedo»: expresión coloquial mexicana que significa engañar, embaucar o ilusionar a alguien con falsas promesas, generalmente de manera lenta y sutil.

Y se utiliza cuando alguien intenta aprovecharse de otro o no se cumple con lo acordado. Similar a «dar gato por liebre». 

Y no exime al deporte.

Para muestra un oscuro botón:

Antes, durante y después, causó un morboso furor en redes sociales y la prensa nacional la polémica pelea de exhibición -grotesco circo bufo sobre el cuadrilátero- entre dos juveniles ancianos, sexagenarios ambos, el pasado 15 de marzo en el Ring Royale de Monterrey, Nuevo León: Alfredo Adame y Carlos Trejo.

Fueron más de 20 años de intensa, casi asesina, rivalidad que fue ahogada en un suspiro.

Ambos hambrientos, insaciables, de protagonismo y reflectores. Son de esos seres humanos que tienen el ego muy grande y la autoestima microscópica. Eran la encarnación de un pueblo sobre el encordado. A Adame lo asesoró Julio César Chávez, excampeón mundial. Otro que sufre el mismo mal: desmedido egocentrismo.

Están ávidos de una palabra abyecta, llena de vacío: fama.

El llamado «gran campeón mexicano», es ajonjolí de todos los moles. Incluso, sin darse cuenta, su presencia opaca a sus mismos hijos cuando pelean.

El grotesco combate, pactado a tres rounds, duró un soplo: menos de 90 segundos. Adame, después de dos caídas, como el Ave Fénix, se levantó y derrotó a su contrincante por nocaut fulminante. Trejo criticó el derechazo que lo mandó a la lona. Argumentó que, en realidad, había sido un codazo, exigiendo revancha.

Aunque era un combate de chacota, guasa, chanza, con caretas, tuvo el espaldarazo del Consejo Mundial de Boxeo que preside Mauricio Sulaiman, cargo que heredó de su fallecido padre, José. Ambos suman más de 50 años al frente del CMB.  Simboliza una tiranía de sudor, sangre y muerte, sin rubor alguno.

El «beso» en la mejilla que pareció sellar las dos décadas de rabiosa rivalidad, al final del combate, sobre el ring, sorprendió a los espectadores, más de diez millones de ojos. Dejó la duda sobre si fue una reconciliación genuina o parte del espectáculo.

Quizá ambas.

Había un morbo soterrado por este reality show, alimentado durante dos décadas desde la «caja idiota» -la TV- y las redes sociales. Aderezado con el riesgo de un infarto sobre el ring por sobreesfuerzo de los contrincantes. 

A diferencia de Adame -.67 años de edad-, que como ex galán de telenovelas, conserva una figura delgada, casi quijotesca, Trejo exhibió una panza mariachera con unos 25 o 30 kilos de sobrepeso.  Su cuerpo como lienzo: tachonado de tatuajes. Uno en la espalda alusivo a su profesión/oficio: cazafantasmas.

Adame, acorazado de supina soberbia, suele referirse a sí mismo como un triunfador en la actuación, a pesar de que su imagen pública se ha consolidado más por sus escándalos que por sus papeles dramáticos. Fracasó en su intento de ser diputado. Cada vez más hay menos diferencia entre la actuación y legislar.

Alfredo Adame Von Knoop -según él, heredero de la realeza alemana, se cree, faltaba más, de sangre azul- es, para algunos, un reconocido actor, conductor de televisión y piloto mexicano que ha pasado de ser uno de los galanes más queridos de las telenovelas a una de las figuras más impresentables del espectáculo en México.

Es constantemente señalado por conductas misóginas, machistas y agresivas hacia mujeres en el medio artístico. Aunque él niega serlo. Califica su actitud como parte de un «personaje» conflictivo capitalizable, ha enfrentado fuertes críticas y señalamientos legales por parte de figuras como Andrea Legarreta y Cristina Porta.

Durante décadas fue un rostro fundamental en la televisión mexicana, participando en 33 telenovelas, con 22 papeles protagónicos. Es Dorian Grey huehuenche.

Carlos Trejo, por su parte, fue un participante de La Isla, Desafío en Turquía, en 2023. Saltó a la fama tras lanzar su libro “Cañitas”, en los años 90, basado en los sucesos paranormales que, asegura, vivió. Narra supuestos eventos aterradores experimentados por él y su familia tras jugar con la tabla ouija en su casa de la Ciudad de México.

Es, además, fundador de la “Organización Mundial de Investigación Paranormal” (OMIP). Nació en 1966 en la popular colonia Santa Julia de la alcaldía Miguel Hidalgo, en Ciudad de México, barrio donde surge la centenaria leyenda del famoso Tigre.

A diferencia de Adame,  él es ejemplo de la cultura del esfuerzo barrial.

Décadas de odio

La enemistad entre ambos se mantuvo palpitante por acusaciones de ataques personales, demandas e insultos constantes -la principal virtud de ambos- en televisión y redes sociales.

El pleito de más de dos décadas entre ambos inició por disputas profesionales. El origen principal fue el supuesto «lavado de cerebro» que Adame habría hecho a la hermana, Norma, ya fallecida, de Trejo para atacarlo, sumado a un intento de demanda de 600 millones de pesos.

En entrevistas éste se ha alegrado de la muerte de ella -”gracias a Dios que se murió”, suele decir-, porque la consideraba una especie de traidora que le quiso “quitar todo” -bienes, familia-. Y que, con palabras bañadas de rencor, le placía haber pagado su sepelio e incineración.

Adame llegó a acusar a Trejo de defraudar a la gente con su faceta de cazafantasmas, mientras que Trejo culpaba a Adame de prepotente y de intentar inmiscuirse en su vida familiar.

Ancianos eclipsan al Canelo

En un acto que se podría interpretar de mayúscula sinrazón, producto de un pensamiento pequeño, insensato, El Canelo, ya en el ocaso de su carrera, poco más de dos décadasa, se subió al ring de la polémica, también ansioso de reflectores.

Descalificó la pelea entre Adame y Trejo.

“Circo”, lo llamó casi en un escupitajo enmascarado de celo, envidia, consciente o inconscientemente.

Juan Manuel Márquez, célebre ex campeón mundial,  generó un fuerte incordio  al declarar que el combate entre Alfredo y Carlos resultó ser más emocionante que las peleas de Saúl Álvarez.

Argumentó, con una gruesa dosis de sorna, que la emoción vivida en Monterrey superó a la de los recientes enfrentamientos del púgil tapatío, quien, subrayó, ha recibido ayuda mediática sin enfrentar siempre a los rivales que debería.

Dinamita olvida, o no quiere decir, que Sulaiman es títere de El Canelo

Las palabras de Márquez dividieron a la afición; mientras algunos usuarios coincidieron en que las peleas de Adame y Trejo son «puro entretenimiento», otros lo señalaron de atacar al Canelo por «envidia» o para generar polémica.

No es la primera vez que Márquez cuestiona el legado de Álvarez, pues anteriormente ha declarado que Saúl Álvarez «jamás será de los mejores boxeadores mexicanos» debido a las antideportivas cláusulas de peso -rehidratación- que merman a sus rivales y la selección unilateral de sus oponentes.

También,  el polémico periodista David Faitelson secundó a Márquez, y volvió a calentar el ambiente boxístico. Aplaudió el enfrentamiento entre ambos personajes y sostuvo que fue más entretenido que las peleas «profesionales» del Canelo, avivando, como encendido tizón, la controversia.

Fue cuando, iracundo, con una pátina de desdén, llamó “circo” porque, argumentó, dicha pelea daña la credibilidad del boxeo profesional.

Afirmación  de la Barbie Mexicana del Ring que a los conocedores del boxeo debió mover a risa. Este deporte, en manos de la dinastía Sulaiman, se ha convertido en una burda caricatura.

Mientras, sigamos disfrutando el dulzón atole con el dedo.

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