Trump, formalmente exonerado, pero históricamente hundido por las evidencias

TRAS LA PUERTA DEL PODER

Roberto Vizcaíno

El sábado concluyeron los 5 días del segundo impeachment contra Donald Trump. Su exoneración no fue una sorpresa. Al final se impuso el legalismo de que un juicio político no opera en un expresidente porque el fin último de un proceso así es la separación del cargo.

Millones dentro y fuera de Estados Unidos consideraron una aberración el fallo.

Y es que, durante los 5 días del juicio en el Senado norteamericano, una verdadera catarsis social y política, fueron tantas y tan contundentes las pruebas presentadas en su contra, tantos los videos inéditos y los ya conocidos, tantas las afirmaciones de sus propios seguidores que asaltaron el Capitolio, tantos los mensajes interceptados por el FBI que confirmaron que hubo una trama preconcebida, preparada para el asalto, tan coherente e irrefutable la narrativa de sus acusadores, que al final ni sus abogados lo consideraron inocente.

Luego de votar en contra de su condena – la bancada republicana decía que el impeachment no tenía sentido con Trump fuera ya de la Casa Blanca- Mitch McConnell, líder de los republicanos pidió la palabra, y dijo en tribuna:

“No hay duda de que el presidente es práctica y moralmente responsable de los acontecimientos… fue vergonzoso el incumplimiento de su deber”.

Con esta frase McConnell explicaba el sentimiento que imperaba en su bancada. En ese momento no querían saber nada de Trump. Lo salvaban pero lo dejaban solo.

Por si se necesitara, el presidente Joe Biden acotó:

“Aunque no ha habido condena, la culpabilidad no está discusión. Incluso esos que se han opuesto, como Mitch McConnell, creen que Donald Trump es culpable de un ‘vergonzoso incumplimiento de su deber’ y ‘práctica y moralmente responsable de provocar’ la violencia en el Capitolio”.

CUMPLEN LOS OBJETIVOS

Luego de seguir el impeachment por CNN durante los 5 días del juicio, quedé con la impresión de que se cumplieron los objetivos de este proceso.

Los demócratas sabían que al final no iban a poder superar el hecho legal inevitable de que Trump ya no era presidente, y por lo tanto no aplicaba el proceso.

Pero tenían que intentarlo.

Y sobre todo enviar un mensaje dentro y fuera de Estados Unidos de que su país, su sistema político, su democracia no son iguales a las de las repúblicas bananeras donde un populista puede incluso generar un ataque al Legislativo como el ocurrido al Capitolio, sin tener consecuencias.

Pero sobre todo que ese populista puede aspirar a volverse a postular y regresar al poder.

Y entonces organizaron el mayor reallity político-mediático nunca antes visto que llegó en directo, en tiempo real, por las grandes cadenas y todos los grandes medios impresos a todos rincones del mundo.

Para que no quedaran dudas de que Trump había desafiado, pero no vencido, al mayor, más poderoso y más antiguo establishment en el mundo.

Hoy al expresidente le quedan juicios en curso, algunos de ellos penales, que bien podrían llevarlo a situaciones muy embarazosas en no mucho tiempo.

Biden ha pedido retirarle todos los beneficios de expresidente. Los pensionarios no los necesita, es rico. Y los informativos, que incluyen reportes de seguridad nacional, internos y externos, porque podría hacer mal uso de ellos. Sin decirlo, está aduciendo que Trump no tiene ni estabilidad ni capacidad mental para tener acceso a ese privilegio.

Esos beneficios en el caso estadounidense se derivan de que en EU existe una tradición de civilidad política en la cual los expresidentes -sin importar su afiliación partidaria-, se convierten en asesores del mandatario en turno, de aportadores de consejos y recomendaciones sobre casos específicos, y de ser agentes diplomáticos para otras tareas.

Hoy el establishment no quiere a Trump en esa cima. Y con el resultado del segundo impeachment seguro no participará en ningún evento o aniversario futuro a donde sí sean requeridos los otros expresidentes.

En fin, mucho que nuestro sistema y políticos deben aprenderle a los norteamericanos. Para empezar la temporalidad y oportunidad de las grandes decisiones, y el valor de los medios informativos en procesos similares que deberá haber en nuestro futuro inmediato.

¿O a poco nuestro populista se va a ir sin pagar por lo que ha hecho?

Digo yo…

LA INICIATIVA DE ENERGÍA ELÉCTRICA PASA AL SENADO

Esta semana, como van las cosas, la controvertirá iniciativa preferente del presidente Andrés Manuel López Obrador para modificar la Ley de Energía Eléctrica deberá ser aprobada por mayoriteo en San Lázaro para ser enviada a su trámite final al Senado.

En previsión de este paso, el senador Ricardo Monreal pidió abrir un diálogo que concilie los intereses de los inversionistas, de los productores de energía eléctrica en la iniciativa privada y, desde luego, del sector público.

Hay que encontrar, dijo, un punto de inflexión que arroje buenos resultados en la propuesta presidencial.

En sus cuentas de redes sociales, el zacatecano recordó que el carácter preferente de la iniciativa requiere de respuestas urgentes en su análisis y debate en el Congreso.

Consideró que el galimatías de leyes generado por la administración del presidente Enrique Peña Nieto, con la aprobación de la Reforma Energética sin pies ni cabeza, y que abrió la puerta a corruptelas incluso en el legislativo, obligan a la presente administración, al Congreso, a revisar con cuidado los alcances de la reforma energética tan onerosa para el Sector Eléctrico Nacional.

Monreal prepara así el escenario para negociar esta iniciativa en el Senado.

Y adelanta que en la cámara alta se escuchará las voces de quienes busquen cuidar sus intereses legítimos dentro de la propuesta presentada por el presidente López Obrador que beneficia a la Comisión Federal de Electricidad.

Recordó que, en la legislatura anterior, con el hidalguense David Pechina como presidente de la Comisión de Energía, se aprobó una Reforma Energética que obliga el Estado a otorga prebendas a la Iniciativa Privada en la generación de electricidad.

Gracias a eso hay ahora negocios sucios, leoninos, que obligan al sector eléctrico a pagar cada vez más dinero a los privados, en la venta de remanentes de electricidad algo que se ha convertido en su modus operandi.

El zacatecano advirtió que hoy hay voces inconformes que pretende mantener el estatus quo.

Hay quienes utilizan la infraestructura del Sector Eléctrico Nacional para sus pingües negocios, y pretenden mantener a la CFE como una entidad que sólo registra pérdidas para que ellos sigan siendo beneficiados.

Hay que darle el mejor uso y beneficio, agregó, a las Hidroeléctricas Malpaso, Angostura,  Chicoasén, Infiernillo y a las geotermoeléctricas que operan, por ejemplo, en Michoacán, pero también las Termoeléctricas Convencionales.

Y por supuesto a la Central Nuclear que opera la Comisión Federal de Electricidad en el Municipio de Alto Lucero, en Veracruz.

La Planta Nuclear “Laguna Verde”.

Es decir, impulsar el uso de la Energía Nuclear, así como de las Fuentes Alternas de Energía: Solar, Eólica, de las Mareas,  el Ciclo Combinado, y las que se acumulen, pero, siempre, buscando la competitividad y aparte de tratos leoninos, subrayó.

La iniciativa en curso, afirmó, no desconoce el uso de la generación eléctrica que produce la Iniciativa Privada, pero se busca que el país, México como Nación Independiente, utilice primero sus propios recursos naturales, beneficie a su población y mantenga el trabajo y la mano de obra que se da, por ejemplo, en Coahuila con el uso del carbón mineral no coquizable para generar electricidad.

En fin, que ya inició el debate en el Senado.

[email protected] / Twitter: @_Vizcaino / Facebook / https://www.facebook.com/rvizcainoa

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